miércoles, 31 de agosto de 2005

Perezoso 5: Jaime Sabines

Visitando el blog de Cris encontré un poema de Jaime Sabines y recordé que, siendo uno de mis poetas favoritos, no había posteado nada de él.

Vamos a remediarlo con este escrito que a mi me parece maravilloso. De Otro recuento de poemas, Espero curarme de ti, dedicado especialmente a MAPI con un beso muy grande.


"Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.

Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas.

Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón."


Para quien quiera saber más, hay muchas páginas de Jaime Sabines pero a mi estas tres me parecen especialmente buenas.

Sabines, su sentir en un ¡click! por Deborah González
Jaime Sabines
Homenaje a Jaime Sabines

En otro orden de cosas, Roberto Arencibia es, probablemente, el más conocido blogger chileno. En un reciente post planteaba una reflexión que me llamó mucho la atención, me tomo la libertad de transcribirla:

"Si pudiéramos desnudarnos por dentro y todos pudieran ver quiénes realmente somos... ¿qué nos dirían?, o más bien ¿que pensarían?

Porque la mente, el corazón, el alma, o como quieras ponerle de nombre a tu interior es el único lugar donde somos nosotros mismos.

Y ahí está tu espacio, tu mundo, que sigue ahí. Y solo tú lo conoces. El lado B. El otro. Yo mismo.

Es como tu memoria, los frágiles momentos que forman los recuerdos, que a veces mezcla las fechas, las frases, los ojos, las manos, y te evoca una caricia olvidada, o un suceso terrible, perdido por ahí, que a veces aparecece. Solo tú dejas salir lo que quieras.

¿Se puede mostrar alguien completamente, como sólo lo hacemos a nosotros mismos?"

jueves, 25 de agosto de 2005

Recuerdos de viaje: Venecia y el Veneto

Hace 300 años, uno de los más célebres venecianos, Carlo Goldoni, escribió, "el que no ha salido jamás de su país está lleno de prejuicios". Lo escribió en una época en que el viaje era privilegio de afortunados. Una época en que la mayoría de las personas nacían, vivían y morían sin haber abandonado nunca su aldea, pueblo o ciudad. Una época muy distinta a la nuestra.

Hoy las cosas ya no son así. Para algunos de aquellos que vivimos en el hemisferio norte y en lo que se algunos se empeñan en llamar primer mundo, el verano se convierte en el tiempo de las vacaciones, la excusa perfecta para el viaje. Un viaje que nunca está completo sin el rito y la necesidad de explicarlo, comentarlo a los amigos o, porqué no, trasladarlo a la bitácora cual perfectos capitanes del navío de nuestra vida.

Yo he estado nuevamente en un país que me apasiona, Italia. En un lugar muy peculiar, justo en el centro de lo que se conoce como la Strada del Prosecco. Una estrecha franja de 33 kilómetros al norte de la provincia de Treviso y justo en medio de la región del Veneto. Una franja que se extiende entre las poblaciones de Conegliano y Valdobliadene.

Prosecco es una variedad de uva que da nombre a uno de los vinos espumosos más apreciado en Italia. En agosto las vides están repletas de uvas y ya casi listas para la vendimia. Las 3.900 Ha. de viñedos, con sus escasas 15 poblaciones que conforman la Strada del Prosecco, recrean un paisaje y una forma de vivir muy similar a la que Alexander Payne retrató en su conocida película Entre copas (Sideways). Un paisaje de viñedos, bodegas, pueblitos y hosterías.

Esta zona es también el escenario de alguna de las más encarnizadas batallas de la primera guerra mundial. El Piave, río sagrado de la Patria que así le llaman ellos, marcaba las posiciones. Al norte los austriacos y alemanes, al sur los italianos, y en medio los cadáveres de miles de hombre encarnecidos en un sin sentido más de la história.

En el pueblecito de Moriago della Battaglia se puede visitar la Isola dei Morti, un gran parque forestal que rinde homenaje a aquellos que murieron. El nombre se debe a los montañas de cadáveres que, en medio del río, llegaban a formar una isla. Desgraciadamente, noventa años después seguimos sin aprender nada.

Y estando a tan solo 60 km. de Venecia como no dejarse caer por la mítica ciudad. Acompañado del fantasma de Corto Maltés, personificado en la magnifica guía de Guido Fuga y Lele Vianello “Corto Sconto. Itinerari fantastici i nascosti di Corto Maletese a Venecia” y de la que existe una traducción al español editada por Norma Cómics, la visita no puede decepcionar. Por muchas veces que hayas estado, la ciudad tiene la virtud de redibujarse nuevamente, con otros colores, olores y sabores, en los atardeceres de la laguna.

Hugo Pratt inicio su Favola de Venecia con estas palabras, “Ci sono a Venezia tre luoghi magici e nascosti. Uno al Calle dell'amor degli Amici, un secondo vicino al Ponte delle Meraviglie, il terzo in Calle dei Marrani nei pressi di San Geremia in Ghetto Vecchio. Quando i veneziani sono stanchi delle autorità costituite, vanno in questi tre luoghi segreti e, aprendo le porte che stanno nel fondo di quelle "Corti" se ne vanno per sempre in luoghi bellissimi e in altre storie..."(*) Como un veneciano más, cansado de la autoridad constituida, me perdí en la calle dell’amor degli Amici y allí me acordé de todos vosotros, mis amigos. Aquellos que tengo la fortuna de conocer y lo que no, pero que acompañándome en el viaje, dais sentido a la vida.

Hice más cosas, cómo no. Busqué y encontré la casa de Desdemona, la desgraciada esposa del mercader shakesperiano, recorrí el dibujo de la clavícula de Salomón en la planta de Santa Maria Della Salute y perseguí el fantasma de Tadzio en el Hotel des Bains, en el Lido, pero como diría Corto Maltés, “esas son otras historias”.


(*)“Hay en Venecia tres lugares mágicos y escondidos: Uno en la calle Dell Ámor degli amici; otro en las proximidades del puente delle maravegie, y el otro en la calle dei marrani, cerca de San Geremia, en el viejo ghetto. Cuando los venecianos se cansan de la autoridad establecida acuden a estos tres lugares secretos y, abriendo las puertas que se encuentran al fondo de los patios, se van para siempre a países maravillosos y a otras historias”.

jueves, 18 de agosto de 2005

Si se pudieran leer las cartas

¿Existe un mundo más allá de la blogosfera? Si, sin duda. Un mundo hecho de cartas escritas a mano, con mil y una caligrafías, con faltas de ortografía. Y también hay cartas impecables, recién salidas del ordenador, habiendo pasado por el corrector. Y, por lo visto quedan todavía muchas máquinas de escribir. Y casi todas tienen en común dos cosas, o bien una inmensa necesidad de expresarse o una situación personal desesperada.

Existen diferentes niveles de democracia. No es lo mismo la democracia americana que la nuestra, ni la nuestra se parece a la de Suecia. De este último país siempre me ha impresionado las leyes que tienen sobre la relación entre el ciudadano y el político. En Suecia todos los documentos que se generan, entran o salen de la administración son públicos. Cualquier ciudadano puede solicitar ver la correspondencia del primer ministro, de cualquier ministro, alcalde o funcionario público. Puede ver los documentos de trabajo, los estudios, lo que mueve o no a una resolución y nadie puede negarle ese derecho.

¿Qué pasaría si nosotros pudiéramos ver las cartas que los ciudadanos dirigimos al presidente del gobierno, a cualquier presidente de comunidad o alcalde?. Primero que nos quedaríamos con la sensación de travesura que se quedo Mary con el mail de su hijo, pero después nos llevaríamos muchas sorpresas.

En esta nuestra época de Internet, cuando prácticamente todo lo podemos hacer cómodamente desde el ordenador de nuestra casa., nos sorprendería la cantidad de gente que no sabe a quien acudir para resolver un problema por nimio que parezca. Gente mayor, en su mayoría, que ha quedado completamente desorientada en este nuevo mundo. Personas que escriben al presidente del gobierno para, por ejemplo, solicitar un teléfono, porque no saben donde ir. Nos encontraríamos con personas que necesitan comunicar lo que sienten, lo que piensan y que, como desconocen la existencia de este maravilloso instrumento que es el blog, lo hacen explicándoselo a su alcalde. Comentarios como los que todos hemos hecho sobre las bodas gay en nuestros blogs, se amontonan en los despachos de nuestros políticos.

Pero existen también otro tipo de cartas. Cartas desesperadas. Ancianos a punto de ser desahuciados, jóvenes parejas que no tienen con que alimentar a sus hijos. Personas que se dirigen a la primera autoridad que tienen a mano en la creencia que esta podrá paralizar una resolución judicial o evitar el incremento de un alquiler moralmente abusivo-repulsivo pero perfectamente legal.

Son cartas que viajan con el sello de una última esperanza y que, en la mayoría de los casos llevan el desengaño escrito en la respuesta.

Si pudiéramos leer esas cartas… veríamos como es de injusta esta sociedad que estamos creando y cuanta gente se va quedando en las cunetas de la historia. Y lo hacen en silencio, sin llamar la atención, porque la buena gente nunca ha sabido chillar.