Soy una persona afortunada
Vivo en un lugar del mundo que me permite disfrutar de unos privilegios que para la mayoría de los humanos tan solo son sueños quiméricos y utópicos. En mi país, la educación es universal, obligatoria y gratuita hasta los 16 años, y prácticamente el 100% de los niños están escolarizados. La salud es también un derecho universal y la atención sanitaria gratuita, lo cubre prácticamente todo, sea un transplante de corazón o un tratamiento de diálisis. Las pensiones de jubilación o el seguro de desempleo son también derechos universales. En muchos casos los servicios son manifiestamente mejorables o insuficientes, pero la realidad es que existen.
¿En que consisten mis méritos para ser acreedor de dichos privilegios? Simplemente en algo tan arbitrario como que el origen de mi familia se sitúe en un pueblecito del sur de España. Si mi abuela hubiera nacido tan solo 20 kilómetros más al sur, mi situación sería radicalmente diferente. Sería africano y no gozaría de ninguno de dichos privilegios. Podría pasar de tener una esperanza de vida de 83 años (87 si fuera mujer) a los menos de 40 que, por ejemplo, tienen hoy siete países del África subsahariana.
He dicho que era afortunado, pero no es cierto, soy un privilegiado. Tengo un sueldo razonablemente bueno que cubre mis necesidades. Pero en el mundo hay 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario y cerca de 3.000 millones, casi la mitad de la población mundial, con menos de dos dólares. ¿Viven?, es un decir.
Como cada año, unos cientos de niños saharauis vendrán a pasar el verano con familias españolas. Muchos de ellos se marearán al subir las escaleras del avión que los trasladaran a España. Son las primeras escaleras que ven en su vida. O se levantarán repetidamente por la noche para comprobar que por el grifo continúa saliendo agua, y que esta no se acaba. Para ellos es algo inexplicable. ¿Qué les diferencia de mi? ¿Qué he hecho yo mejor para vivir como vivo y no como viven ellos? Absolutamente nada. Mi único mérito es haber nacido donde he nacido.
En un mundo dónde muchos pensamos que la monarquía es un régimen anacrónico y que nadie ha de tener derechos o privilegios por su nacimiento, muchas veces los continuamos defendiendo porque no somos conscientes de nuestros propios derechos de nacimiento.
PS. Dentro de 40 o 50 años, los reyes de España y Marruecos, ambos países miembros de la Unión Europea, inauguraran un monolito en recuerdo de los que murieron al intentar cruzar el estrecho. Desde que el 2 de noviembre de 1989, se recogieron los primeros cadáveres en las playas de Tarifa al naufragar una patera, son ya varios miles los que han muerto y serán mucho más. Dentro de 40 o 50 años, establecida la libertad de circulación de personas, ¿para que habrán servido estos muertos?










