"En el régimen de pereza, para matar el tiempo que nos mata segundo a segundo, habrá espectáculos y representaciones teatrales todo el tiempo; será el trabajo adecuado para nuestros legisladores burgueses. Se los organizará en grupos recorriendo ferias y aldeas, dando representaciones legislativas. Los generales, con botas de montar, el pecho adornado con cordones, medallas, la cruz de la Legión de Honor, irán por las calles y las plazas, reclutando espectadores entre la buena gente... Si la clase obrera, tras arrancar de su corazón el vicio que la domina y que envilece su naturaleza, se levantara con toda su fuerza, no para reclamar los Derechos del Hombre (que no son más que los derechos de la explotación capitalista), no para reclamar el Derecho al Trabajo (que no es más que el derecho a la miseria), sino para forjar una ley de bronce que prohibiera a todos los hombres trabajar más de tres horas por día, la Tierra, la vieja Tierra, estremecida de alegría, sentiría brincar en ella un nuevo universo... ¿Pero cómo pedir a un proletariado corrompido por la moral capitalista que tome una resolución viril?"
Paul Lafargue
El derecho a la pereza
domingo, 25 de marzo de 2007
Perezoso 6: Alan Moore

"Imagino que se ha preguntado por qué le he convocado esta noche.
Verá, últimamente no estoy del todo satisfecho con su trabajo... Me temo que su empleo peligra, y... Y, bueno, estamos considerando prescindir de usted.
Sí, lo sé, lo sé. Hace ya mucho tiempo que está en la compañía. Casi... A ver, ¡Casi diez mil años! Caramba, ¡como pasa el tiempo! Y parece que fue ayer...
Recuerdo el día que comenzó en su empleo, cuando bajó de los árboles, inocente y nervioso, agarrando un hueso con su puño peludo... “¿Por dónde empiezo, señor?” Preguntó con tristeza.
Recuerdo mis palabras con exactitud: “Ahí tiene una pila de huevos de dinosaurio, joven”, dije con una sonrisa paternal. “Chúpelos”.
Bien hemos recorrido un largo camino desde entonces ¿verdad? Sí, sí, tiene razón, en todo este tiempo no ha faltado ni un día. Bien hecho, mi bueno y fiel criado.
Por favor, no piense que he olvidado su notable hoja de servicios, o las inestimables contribuciones que ha hecho a la compañía... El fuego, la rueda, la agricultura... Una lista impresionante, veterano. Una lista impresionante de verdad. No me malinterprete.
Aunque... Si he de ser sincero, también hemos tenido problemas. No podemos olvidarlo. Lo he pensado mucho y... ¿Sabe de dónde viene el problema? De su innata falta de voluntad para adaptarse a la empresa. No parece querer enfrentarse a ninguna responsabilidad, ni ser su propio jefe.
Dios sabe que ha tenido usted muchas oportunidades. Le hemos ofrecido ascensos una y otra vez, y los ha rechazado siempre. “No sabría hacerlo, señor”, mentía. “Sé cual es mi sitio”. Para ser sinceros, no se ha esforzado lo suficiente, ¿no? Ya ve, ha estado quieto demasiado tiempo, y es algo que se empieza a reflejar en su trabajo... Y debo añadir que también en su conducta habitual.
Ni las constantes discusiones en la fábrica han escapado a mi atención...
...Ni los recientes alborotos en la cantina del personal.
Y después tenemos... Hum... Bien, no quería sacar a relucir esto, pero... Verá, he oído algunos rumores inquietantes acerca de su vida personal. No importa quien me lo ha dicho. No puedo dar nombres.
Tengo entendido que no se lleva bien con su esposa, que discuten. Me han dicho que le grita. Se ha hablado de violencia. Sé de buena fuente que siempre hiere a quien ama...
...A la única a la que no debería herir.
¿Y qué me dice de los niños? Siempre son ellos los que sufren, como ya debe saber. Pobres pequeñines, ¿qué van a pensar?
¿Qué van a pensar de sus intimidaciones, su desesperación, su cobardía y su amargada intolerancia? La verdad, no lo está haciendo muy bien.
Y tampoco está bien echarle la culpa a una mala gestión por como ha empeorado el nivel de trabajo... Aunque he de reconocer que la gestión es pésima. De hecho, para hablar sin rodeos... ¡La gestión es nefasta!
Hemos tenido a un montón de malversadores, impostores, mentirosos y lunáticos que han tomado decisiones catastróficas. Es la pura verdad.
¿Y quién los ha elegido? ¡Fue usted quién designó a esa gente! ¡Fue usted quién les dio el poder de tomar decisiones por usted! Debo admitir que todos podemos equivocarnos alguna vez, pero cometer los mismo errores letales siglo tras siglo me parece intencionado.
Ha apoyado a unos incompetentes maliciosos que han llevado el caos a su vida laboral. Ha aceptado sin rechistar sus órdenes absurdas. Les ha permitido llenar su espacio de máquinas nuevas y peligrosas. Pudo haberlos detenido. Sólo tenía que decir “no”. No tiene empuje. No tiene orgullo. Ya no tiene valor para la compañía.
Aún así, seré generoso. Le proporcionaré dos años para que pueda demostrar alguna mejora en su trabajo. Si al final de este período sigue sin intentarlo... Le despediré.
Es todo. Puede retornar a sus labores".
Alan Moore. V de Vendetta. 1988.
PS. Sí, lo confieso, me gustan los cómics. Glups, lo he dicho. ¿Qué van a pensar de mí?
miércoles, 31 de agosto de 2005
Perezoso 5: Jaime Sabines
Visitando el blog de Cris encontré un poema de Jaime Sabines y recordé que, siendo uno de mis poetas favoritos, no había posteado nada de él.
Vamos a remediarlo con este escrito que a mi me parece maravilloso. De Otro recuento de poemas, Espero curarme de ti, dedicado especialmente a MAPI con un beso muy grande.
"Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas.
Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón."
Para quien quiera saber más, hay muchas páginas de Jaime Sabines pero a mi estas tres me parecen especialmente buenas.
Sabines, su sentir en un ¡click! por Deborah González
Jaime Sabines
Homenaje a Jaime Sabines
En otro orden de cosas, Roberto Arencibia es, probablemente, el más conocido blogger chileno. En un reciente post planteaba una reflexión que me llamó mucho la atención, me tomo la libertad de transcribirla:
"Si pudiéramos desnudarnos por dentro y todos pudieran ver quiénes realmente somos... ¿qué nos dirían?, o más bien ¿que pensarían?
Porque la mente, el corazón, el alma, o como quieras ponerle de nombre a tu interior es el único lugar donde somos nosotros mismos.
Y ahí está tu espacio, tu mundo, que sigue ahí. Y solo tú lo conoces. El lado B. El otro. Yo mismo.
Es como tu memoria, los frágiles momentos que forman los recuerdos, que a veces mezcla las fechas, las frases, los ojos, las manos, y te evoca una caricia olvidada, o un suceso terrible, perdido por ahí, que a veces aparecece. Solo tú dejas salir lo que quieras.
¿Se puede mostrar alguien completamente, como sólo lo hacemos a nosotros mismos?"
miércoles, 29 de junio de 2005
Perezoso 4: Oliverio Girondo
No es que esté especialmente perezoso, pero sí que llevo unos días muy ajetreado lo que no me permite cuidar el blog como me gustaría. Como no tengo tiempo de inventar nada, lo tomaremos prestado a uno de mis poetas preferidos, al argentino Oliverio Girondo.
Eliseo Subiela lo popularizó gracias a su mítica película El lado oscuro del corazón, donde un genial Darío Grandinetti interpreta a un poeta de nombre Oliverio (y no es casualidad), que recorre Buenos Aires buscando a una mujer que sepa "volar". Lo hace recitando una sensacional colección de poemas de Girondo, Mario Benedetti y Juan Gelman.
De Oliverio Girondo, Espantapájaros 8, una líneas que reflejan bastante bien mi estado de ánimo actual.
"Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W.C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo me pregunto-- todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquella desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, esta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto mas insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda."
viernes, 17 de junio de 2005
Perezoso 3: Antonio Gala
Si nada lo impide, habrá un día en que finalmente vencerá lo políticamente correcto. Nuestros tabúes, vergüenzas y miedos serán quienes rijan el quehacer diario. Mutilaremos nuestros sentidos en mor del que dirán y ese día ya no podremos añorar el valor de una caricia porque probablemente la habremos olvidado.
“El tacto se ofrece a lo largo y ancho de dos metros cuadrados de piel. Es prácticamente nosotros, nuestra envoltura, nuestra frontera, el aura que nos rodea y nos define. Ni todos los demás sentidos juntos pueden sustituirlo: hay que reconocer y percibir con las palmas de las manos, con las mejillas, con los pies, con los labios... La mano abierta es el signo que más evidencia el desarmado saludo de la paz. Ella lleva el primer contacto físico, del que se desprenderán las corrientes de la simpatía o del rechazo. Cuántas veces hemos dicho, de una amistad o de una enemistad, que eran cuestión de piel: la entrada principal se abre de par en par o no se abre, y es la piel quien enigmáticamente decide."
"El hombre es perfectible: un proyecto nunca concluido del todo. Y necesita que alguien estimule con afecto su piel, y se la renueve, y se la limpie de las malas contigüidades cada día más numerosas. Hay que recuperar la infancia y otorgarles a los demás la suya: con una amor incondicional, con una caricia permanente, sin temor a resultar cargante, sin temor a pasarse al erotismo. Hay que sacar fuera al niño que ocultamos. Porque no hay nada pecaminosos en el sexo, ni en el tacto: todo lo natural es inocente; todo, suavidad y alegría, libertad y expansión. ¿Por qué no manifestarnos ávidos de acariciar y ser acariciados? ¿No es acaso el amor el mejor médico, y las palpaciones del amor la mejor medicina?.”
Antonio Gala. La vida táctil.
Dominical del País, junio 1997.
viernes, 10 de junio de 2005
Perezoso 2: Marina Mayoral

De nuevo me siento perezoso. Me parece que voy a poner una nueva categoría para días como este. De todas formas me comprometo a que sea nada más un día a la semana.
Y cuando estoy perezoso lo que hago es tomar una idea, una frase o algo a alguien. Hoy le toca a Marina Mayoral de su novela "Dar la vida y el alma".
“Que una mujer esté enamorada toda la vida de un hombre al que no vuelve a ver y que no merece ese amor, podrá ser una locura pero ¿qué amor no lo es?, ¿Quién merece el amor?, ¿Quién merece convertirse en el centro del universo, en la fuente de todas las alegrías, en la razón que basta para dar sentido a una vida? El amor no se merece, no es una transacción ni un negocio en él cual si pones tanto debes recibir cuanto. Se inspira o se siente sin que la mayor parte de las veces haya correspondencia entre ambos términos.”
lunes, 30 de mayo de 2005
Perezoso 1: Françoise Hardy

Todos tenemos derecho a la pereza. Ya lo decía Lafargue. Yo hoy me declaro oficialmente perezoso, asi que como no tengo ganas de escribir, le tomaré prestado un texto a Françoise Hardy:
"A veces me pregunto todavía por qué he amado tanto a personas que me tenían tanto miedo. Es muy normal en la relacion amorosa que cuando tu enseñas demasiado tu corazón, el otro toma distancias".
domingo, 15 de octubre de 2000
Derecho a la pereza
"En el régimen de pereza, para matar el tiempo que nos mata segundo a segundo, habrá espectáculos y representaciones teatrales todo el tiempo; será el trabajo adecuado para nuestros legisladores burgueses. Se los organizará en grupos recorriendo ferias y aldeas, dando representaciones legislativas. Los generales, con botas de montar, el pecho adornado con cordones, medallas, la cruz de la Legión de Honor, irán por las calles y las plazas, reclutando espectadores entre la buena gente... Si la clase obrera, tras arrancar de su corazón el vicio que la domina y que envilece su naturaleza, se levantara con toda su fuerza, no para reclamar los Derechos del Hombre (que no son más que los derechos de la explotación capitalista), no para reclamar el Derecho al Trabajo (que no es más que el derecho a la miseria), sino para forjar una ley de bronce que prohibiera a todos los hombres trabajar más de tres horas por día, la Tierra, la vieja Tierra, estremecida de alegría, sentiría brincar en ella un nuevo universo... ¿Pero cómo pedir a un proletariado corrompido por la moral capitalista que tome una resolución viril?"
Paul Lafargue
El derecho a la pereza








