"Tenía el nombre de Belisa Crepusculario, pero no por fe de bautismo o acierto de su madre, sino porque ella misma lo buscó hasta encontrarlo y se vistió con é1. Su oficio era vender palabras. Recorría el país, desde las regiones más altas y frías hasta las costas calientes, instalándose en las ferias y en los mercados, donde montaba cuatro palos con un toldo de lienzo, bajo el cual se protegía del sol y de la lluvia para atender a su clientela. No necesitaba pregonar su mercadería, porque de tanto caminar por aquí y por allí, todos la conocían. Había quienes la aguardaban de un año para otro, y cuando aparecía por la aldea con su atado bajo el brazo hacían cola frente a su tenderete. Vendía a precios justos. Por cinco centavos entregaba versos de memoria, por siete mejoraba la calidad de los sueños, por nueve escribía cartas de enamorados, por doce inventaba insultos para enemigos irreconciliables. También vendía cuentos, pero no eran cuentos de fantasía, sino largas historias verdaderas que recitaba de corrido sin saltarse nada. Así llevaba las nuevas de un pueblo a otro. La gente le pagaba por agregar una o dos líneas: nació un niño, murió fulano, se casaron nuestros hijos, se quemaron las cosechas. En cada lugar se juntaba una pequeña multitud a su alrededor para oírla cuando comenzaba a hablar y así se enteraban de las vidas de otros, de los parientes lejanos, de los pormenores de la Guerra Civil. A quien le comprara cincuenta centavos, ella le regalaba una palabra secreta para espantar la melancolía. No era la misma para todos, por supuesto, porque eso habría sido un engaño colectivo. Cada uno recibía la suya con la certeza de que nadie más la empleaba para ese fin en el universo y más allá."

Isabel Allende
Cuentos de Eva Luna

domingo, 17 de diciembre de 2006

Los mayores existimos, somos “Seniors”

Hacerse mayor es un proceso lento y paulatino. Un conjunto de pequeños detalles va avisando que el proceso está en marcha. Necesitamos apuntar las cosas porque más a menudo se nos olvidan, perdemos vista y necesitamos tipos de letras mayores, el cuerpo descubre nuevos dolores hasta ahora desconocidos y -lo que tal vez sea más grave-, las secciones de necrológicas de los diarios se pueblan de personajes que forman parte de nuestro paisaje sentimental.

Hasta hace poco, la frontera de los 50 se convertía en la puerta de entrada a una nebulosa ignota donde permanecíamos en un extraño limbo aparcados e ignorados hasta que la naturaleza diera buena cuenta de nosotros. Pero eso era antes de que la publicidad nos descubriera como sujetos activos de consumo. De nuevo estamos presentes. Consumimos luego existimos.

En tanto que grupo había que identificarnos y lo primero consistió en buscarnos un nombre: Seniors. No se estrujaron demasiado el cerebro, pero la publicidad nos dio carta de naturaleza.

Luego quisieron conocernos y empezaron a estudiarnos. Hace tiempo que llegó a mis manos un estudio de la empresa Media Planning titulado "Los Seniors en Europa: la madurez del siglo XXI". Un estudio muy interesante.

Que mejor manera de empezar que definirnos: “¿Qué se esconde tras el concepto Senior? Se trata del estrato de población que entra en la edad de jubilación, y por tanto se retira de la vida laboral activa. Esto normalmente se producía a los 65 años, aunque hoy en día esta edad se está adelantando hasta los 55 / 60 años. Si tenemos en cuenta la pirámide de población actual y su tendencia a futuro, nos daremos cuenta del elevado potencial demográfico, y por tanto de consumo, que presentan estos individuos.”

¿Por qué han fijado su atención en nosotros?, “dentro de veinte años, la población senior española alcanzará casi el 47%.”

¿Como creen que somos? “Son positivos, están felices. En España un 60% de los mayores de 65 años se sienten bien, piensan que la vida es “para disfrutar”. Un 74% de los Seniors franceses se consideran jóvenes, y un 76% de los italianos afirman que se sienten muy activos. La jubilación significa libertad y disfrute. Los españoles piensan que les permite realizar nuevas actividades, como viajar o participar en asociaciones. Los italianos ven en la jubilación más tiempo para ellos mismos, para su hogar y para las relaciones sociales y familiares. Pero también tienen ciertos temores: a la enfermedad, a depender de otros, a perder la memoria, a la soledad.”

Obviamente la parte más interesante del estudio es la que nos analiza como consumidores. Hasta ahora se tendía a creer que los mayores éramos conservadores en nuestra decisiones de compra que manteníamos un estricta fidelidad a nuestra “marca de toda la vida”, pero por lo visto no es así, probamos nuevos productos pero tenemos un nivel de exigencia muy alto, si algo no nos satisface no lo volveremos a comprar. No nos gusta comprar en grandes centros comerciales, paulatinamente abandonamos el coche y preferimos movernos en un radio de acción cercano, “las tiendas de ultramarinos son las preferidas en primer lugar por los británicos, pasando por los supermercados y los establecimientos de descuento de los italianos, hasta las tiendas tradicionales y los supermercados de los seniors españoles.”

Finalmente el estudio determina como ha de ser el mensaje publicitario dirigido a los mayores: “El mensaje ha de apelar, por tanto, a las emociones y a las necesidades de los seniors, pero sin olvidar el rasgo más racional que les impulsa también en su acto de compra. Este público también reclama “realidad” a la hora de elegir a los actores y personajes protagonistas de los anuncios.”

El estudio es mucho más extenso y quien quiera conocerlo en su integridad puede descargarlo aquí.

Tres apuntes finales

Primero. Por lo visto somos sujetos activos para consumir, pero nos convierten en actores pasivos de la sociedad. El 12 de julio pasado, los sindicatos de RTVE, la radio y televisión pública de España, aceptaron la salida de 4.150 trabajadores. La horquilla de edad definida por el expediente de regulación de empleo afecta a aquellos que tengan 50 años o más el próximo 31 de diciembre. La medida supone la desaparición de algunas de las voces más conocidas de la radio, como Julio César Iglesias (El navegador), Beatriz Pécker (La plaza), Guillermo Orduna (El suplemento) o el comentarista deportivo Juan Manuel Gozalo. En Televisión Española se ven afectados desde directores de programas emblemáticos, como Sebastián Álvaro (Al filo de lo imposible), Juan Antonio Sacaluga (En portada), Alicia Gómez Montano (Informe semanal), Alicia Fernández Cobos (Aquí hay trabajo) o Pedro Erquicia (Documentos TV) hasta los hombres del tiempo, José Antonio Maldonado y Paco Mostesdeoca, pasando por comentaristas deportivos como José Ángel de la Casa o Pedro Barthe. A ellos se unen buena parte de los corresponsales de TVE en el extranjero: Rosa María Calaf (Asia-Pacífico), Ángel Gómez Fuentes (Francia), Julio de Benito (Bruselas) o Agustín Remesal (Israel). No importa la solidez profesional, no importa la credibilidad ni el trabajo. Por no importar, no importa ni tan siquiera lo único que acostumbra a importar en la televisión: el índice de audiencia. Lo único importante para apartar de la vida activa profesional a ese importante conjunto de personas es la edad. Muy significativo.

Segundo. Leo en una nota de agencia que “El 40% de los británicos estaría dispuesto a renunciar al sexo si eso les garantizase alcanzar la edad de 100 años, pero casi todos no estarían dispuestos a abandonar a sus amigos para alcanzar esa meta. Las mujeres están más dispuestas (48%) que los hombres (31%) a tal sacrificio.” Cuatro de cada diez, me pregunto para qué, ¿para poder consumir más?

Tercero. No es normal que mi barrio aparezca en un diario de tirada nacional. Hace unos días lo hizo y con un tratamiento estelar, nada menos que en la contraportada de El País. Bajo el título “Los héroes del barrio” informa de la actividad de la asociación Barceloneta Alerta. Un grupo de voluntarios que ayuda a los ancianos del barrio, repartiendo comida, haciendo arreglos en las casas o simplemente haciendo compañía. Como dice el artículo, “En la Barceloneta hay entre 500 y 700 personas ancianas que o no tienen recursos o no se pueden valer solas. Gente de 90 y más años. Estamos atendiendo a más de 200 personas y queremos llegar a más gente.” Los ancianos de mi barrio no son seniors, son ancianos y ellos no cuentan en los estudios de mercado. Quien tenga un momento puede leer el artículo aquí. Hacerlo, vale la pena.

lunes, 23 de octubre de 2006

Y cuando seas mayor, ¿qué quieres ser?

La publicidad compite por ser el cuarto negocio que más dinero mueve en el mundo. El tráfico de armas, el de estupefacientes y el tráfico de mujeres y la prostitución ocupan los tres primeros lugares. La publicidad y el tráfico de especies protegidas se disputan el cuarto lugar en esta clasificación. Como dice el viejo refrán castellano: "dime con quien andas y te diré quien eres".

Y en este negocio, la información es la base de todo poder. Las grandes marcas invierten cantidades astronómicas no ya en saber quienes somos, lo que pensamos, cuales son nuestro hábitos de ocio y de consumo o cuales son nuestros valores, sino en intentar averiguar estas respuestas a diez, quince o veinte años vista.

Tras una inocente pregunta se esconde un ingente mecanismo que determinará las decisiones empresariales en el futuro. Así, cuando una gran empresa como McDonalds realiza el concurso "Píntanos cómo serás de mayor" en realidad está desarrollando un ingenioso estudio de mercado. El análisis de los dibujos aportados por los niños lo realiza una prestigiosa institución, el Museo Pedagógico de Arte Infantil (MUPAI), dependiente de la Fundación Complutense, pero las conclusiones no dejan de ser muy obvias: "Debido a la creciente influencia de la televisión en la sociedad española, los niños y niñas de hoy sueñan con tener profesiones que sólo conocen por la ‘tele’ o trabajos relacionados con ella". En resumen, los niños de hoy sueñan con ser Fernando Alonso, ganar la Champions League o ser criminólogos, en clara referencia a series como CSI. Por su parte, las niñas se imaginan siendo una princesa o una elegante top model.

En total, los dibujos analizados representaban 160 actividades diferentes, donde primaban las ya expuestas. Pero no todo resulta tan gris u obvio, hay esperanza. No siempre la televisión puede ahogar la imaginación de los niños. Hay propuestas muy interesantes. Afortunadamente, algunos niños y niñas se veían de mayores como vagabundo, Papa, millonario, pastor de caracoles o buscador de petróleo. Menos mal.

Siempre desconfié de la típica pregunta ¿qué quieres ser cuando seas mayor? y su derivada para adolescente, ¿qué harás el día de mañana? En 1940, un militar profesional, curtido en tres años de inmisericorde guerra civil sirviendo a la República como oficial en las filas de Ejercito Popular se encontraba en el campo de concentración. Allí, junto con sus compañeros, estaba obligado a asistir a unas grotescas clases de reeducación patriótica. En una de ellas, un sacerdote les obligo a escribir una redacción bajo el enunciado "qué quieres ser el día de mañana". Hombres hechos y derechos, vencidos y muchos derrotados, personas cuyo único horizonte vital consistía en sobrevivir al hambre, los malos tratos y la siniestra lotería de las sacas nocturnas, enfrentados a una pregunta absurda. En la inmensa mayoría de los casos la redacción consistió en una única frase: "Un hombre libre".

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lunes, 28 de noviembre de 2005

Arqueología publicitaria

No me motiva especialmente la publicidad de Nike, pero este spot es muy peculiar. Se titula “The Morning After”, y es un trabajo de la agencia Wieden & Kennedy, dirigido por Spike Jonze. Se trata de una parodia de la paranoia que se instaló en los USA por miedo al efecto 2000.¿Qué tiene de peculiar? Que después del 11-S pasaran muchos, muchos años antes de que en la televisión norteamericana se vuelva a ver un spot así.


sábado, 29 de octubre de 2005

Aprender a comunicar

¿Quieres ser feliz?, ¿quieres crear una empresa?, ¿quieres triunfar en los negocios?, ¿quieres aprender a seducir?, ¿quieres dejar de fumar?, ¿quieres adelgazar?, ¿quieres vencer al stress?, ¿quieres crear un blog?... No hay problema. En este mundo nuestro, donde el pensamiento ha sido sustituido por los manuales de autoayuda, existen soluciones para todo.

Yavé escribió el primer decálogo. Las diez reglas de oro para ser feliz, que así se podía haber titulado si Moisés hubiera tenido un asesor de marketing. Y, desde entonces, han sido miles los decálogos que intentan compendiar todo un saber en unas pocas líneas. Yo quiero proponer uno, El decálogo para una comunicación eficaz, que como todo buen decálogo, tiene once reglas.

1. Regla de la simplificación y del enemigo único. Se trata de adoptar una sola idea fuerza o un solo símbolo. Una de las formas más efectivas de simplificar es individualizar al adversario personificándolo. Todos nuestros males tienen un solo culpable. Aznar-Zapatero, Bush-Bin Laden, Madrid o los catalanes, el Mercado, la Globalización… ¿Qué sería de las empresas sin la figura del culpable universal?, ese trabajador al que siempre se le puede dar la culpa de todo.

2. Regla del método del contagio. Se trata de reunir diversos adversarios en una sola categoría o un sólo individuo. ¿Alguien se acuerda de la conspiración judeo-masónica? Ahora esta más de moda hablar de los rojo-separatistas.

3. Regla de la transposición. Se trata de cargar sobre el adversario los errores propios o los defectos, respondiendo al ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que los distraigan.

4. Regla de la exageración y la desfiguración. Se trata de aprovechar una pequeña anécdota para convertirla en una gravísima amenaza. Si un proyecto de ley se compromete a “proteger y respetar todas las religiones” promueve la poligamia dado que mormones y musulmanes la aceptan. Así, ¿Si una propuesta de ley se compromete a proteger los animales, promoverá la zoofilia?

5. Regla de la vulgarización. Toda propaganda ha de ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Así es necesario que el esfuerzo mental a realizar sea tan pequeño como más grande sea la masa que es necesario convencer. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa, por otra parte tienen gran facilidad para olvidar.

6. Regla de la orquestación. La propaganda ha de limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente acaba por convertirse en verdad.”

7. Regla de la renovación. Es necesario emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda, el público esté interesado en otra cosa. Se trata de que las respuestas del adversario nunca puedan contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8. Regla de la verosimilitud. Hace falta construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de globos sonda o informaciones fragmentarias. Quieres vender una idea, encarga varios informes “independientes” que la justifiquen para que la puedas citar como fuente de autoridad.

9. Regla del silenciamiento. Se trata de callar sobre las cuestiones de las que no se tienen argumentos y se trata de disimular las noticias que favorecen al adversario.

10. Regla de la transfusión. Como dice el experto Jean-Marie Domenach: “Por regla general la propaganda siempre opera a partir de un substrato pre-existente, sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales” Se trata de difundir argumentos que puedan enraizar en actitudes primitivas ya instaladas. La mujer no es capaz de… Los inmigrantes son delincuentes… Madrid nos roba… Los catalanes son insolidarios …

11. Regla de la unanimidad. Se trata de llegar a convencer a mucha gente que acabe pensando “como lo hace todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad. Esta regla ha sido estudiada en la teoría de “la espiral del silencio” de Elisabeth Noelle-Neumann, según la cual, las personas adoptan casi instintivamente sus opiniones a lo que consideran “socialmente aceptable”. Todo el mundo esta de acuerdo que… Como ya sabe todo el mundo…

Seguro que todos hemos reconocido determinadas actitudes o acciones que –en nuestro ámbito laboral, social o político-, se desarrollan al amparo de alguna o todas estas reglas. Pues bien, no se trata de ningún moderno manual de marketing, corresponden a un artículo que el consultor de marketing, Marçal Moliné publicó hace un par de años en la revista Anuncios y en el que sintetizaba las principales reglas de la propaganda nazi.

Visto de qué forma ese estilo de comunicación impregna nuestra realidad, es obvio concluir que hoy el nazismo no es solamente una nefasta ideología, es una actitud ante la vida, una forma de actuar y comportarse. Se puede ser muy progresista y acabar actuando como un nazi. No llevan camisa parda, no saludan a la romana ni van con llamativas svásticas, pero viven con nosotros y, a veces, dentro de nosotros.

Para quien quiera saber más:

Existe un excelente trabajo de la profesora Emma Rodero Antón de la Universidad Pontificia de Salamanca titulado:

“Concepto y técnicas de la propaganda y su aplicación al nazismo”

viernes, 14 de octubre de 2005

Publicidad con sentido 2

De nuevo la publicidad que honra a la publicidad. Un spot que no verás en tu tele. Hay quien le llama comercial yo, simplemente creo que es un puñetazo en el estomago, una sacudida en la conciencia.

jueves, 6 de octubre de 2005

A veces la publicidad tiene sentido

Hay ocasiones que un spot no responde a la voluntad de vender un producto. Hay ocasiones que un comercial no es solamente la plasmación del delirio egocéntrico de un creativo. Hay ocasiones, pocas, que la publicidad puede ayudar a cambiar una perspectiva, puede emocionar, puede hacer reflexionar. Y además puede conmover.

Este spot no lo verás nunca en tu tele. Puedes verlo aquí. Pierde un minuto, te aseguro que no te arrepentirás.



PS. Gracias a Telémaco5 que con su blog me hizo ver la posibilidad de utilizar videos.

lunes, 3 de octubre de 2005

Marcianos y sentido del ridículo

Siempre he creído que una de las cosas positivas de la edad es que, con ella, vamos perdiendo el pudor y el sentido del ridículo. Por lo visto últimamente, algunas actividades profesionales ya se han hecho mayores.


Leo en un portal dedicado al marketing la siguiente noticia y la transcribo literalmente:

"Dos marcianos de Animadamente visitan Atos Origin

La empresa de soluciones tecnológicas, Atos Origin confió en Animadamente, empresa de eventos del Grupo Animatur, para desarrollar una animación los pasados 20 y 22 de septiembre en sus oficinas de Madrid, Barcelona y Bilbao

Dos actores caracterizados como marcianos visitaron los despachos de los empleados, regalándoles un bolígrafo y haciéndoles entrega de las bases de un concurso para que cualquier empleado pueda proponer ideas en aras a mejorar el funcionamiento interno de la compañía. Los marcianos sorprendieron a los trabajadores, interactuando con ellos y poniendo de esta forma una nota de humor y originalidad a su jornada laboral.

Esta acción de animación estaba englobada dentro de una campaña de comunicación realizada para dar a conocer entre la plantilla lo que han dado en llamar la Empresa de ideas.

Para los responsables de Animadamente, las acciones de animación suelen dar muy buen resultado como complemento a cualquier acción de márketing, como en este caso, ya que el interés demostrado por el contenido del folleto repartido fue evidente."


De una noticia así se pueden extraer muchas conclusiones. Por una lado tenemos una empresa, los directivos de la cual piensan que sus trabajadores tienen un coeficiente intelectual de niños de 10 años y creen que regalándoles un boli y un folleto van a tenerlos contentos. Y por otro otra empresa que sabe que puede proponer cualquier barbaridad que, bien adornada de metalenguaje seguro que cuela.

La organización de eventos se ha convertido en una loca carrera a la búsqueda del esperpento más estrambótico. Este es un resumen del catalogo de animación para ferias y stands de una conocida empresa de Barcelona:

V.I.P. SERVICE. Un mayordomo a la vieja usanza se encargará de “mimar” a todos los visitantes que pasen junto a su stand. Con suma delicadeza y esmero profesional sacará lustre al calzado, cepillará sus trajes o los abanicará.

CASTING. El director de cine Pedro “Nombredesuempresa” visita su stand para realizar un casting cuyo fin es escoger al mejor galán, que junto a su actriz preferida Penélope “Nombredesuproducto” protagonizará su próxima película.

DALINIANO. Salvador Dalí invita a participar de sus fotografías surrealistas. Los visitantes podrán escoger los más divertidos complementos y junto a Gala, la eterna musa, subirán a un pedestal para inmortalizar ese insólito momento.

ATREVIDOS. Un fakir brindará la posibilidad de descubrir nuevas sensaciones permitiendo que los visitantes jueguen, toquen y hasta incluso que se coloquen como collar a su mascota preferida: una serpiente albina de 3m de largo.

IPANEMA. Dos espectaculares Garotas de Ipanema invitarán a los visitantes a que se fotografíen con ellas…, pero antes tendrán que mostrar sus habilidades bailando una samba.

ROCKE MURCIANO. El campeón mundial de los pesos mosquito reta a los presentes a superar su potencia en una máquina de “Punching Ball”.

INSÓLITO. Dos genios del humor interpretan temas musicales acompañados de instrumentos insólitos como la guitalata, la trompeta minera, la guitapala, la glogogaita, etc…

MAS ALLÁ. Predicción del futuro a cargo de tarotistas y quirománticas profesionales o de actrices caracterizadas en clave de humor.

ANTI STRESS. El visitante será invitado a sentarse en una silla anatómica para recibir un relajante masaje realizado por profesionales.

MISS “NOMBRE DEL SALON”. Fiesta exterior abierta a todos los participantes del salón y patrocinada por sponsors, en la que se elige a la azafata más bella.

LA GRAN FAMILIA. Una gran familia formada por dos niños traviesos, un bebé y la madre de ellos, ha decidido pasar el día en la feria. El tamaño de todos ellos no pasará desapercibido.

CON FALDAS Y A LO LOCO. Una banda de música escocesa vestida con sus mejores galas y armada de gaitas y tambores visitará la feria para ofrecer una muestra de su rico folklore.

Van a conseguir que acabemos añorando los tiempos que para presentar un producto bastaba un buen catálogo y una señorita en minifalda (con permiso de Lula).

lunes, 13 de junio de 2005

Estamos todos locos

Según el Ministerio de Sanidad y Consumo, alrededor del 15% de la población española podría padecer algún tipo de trastorno mental a lo largo de su vida.

No es broma. Se trata de cerca de seis millones y medio de personas. Nuestros amigos, nuestros vecinos, la familia, nosotros mismos. Es un problema grave. Y como lo es, el Ministerio se ha apresurado a tomar medidas.

Y que ha hecho. ¿Ha aumentado los recursos que se dedican a la salud mental?, ¿Ha incrementado el número de profesionales?, ¿Se ha decidido a mejorar los equipamientos?, no, por favor, eso está muy visto y es muy obvio. Ha buscado una solución mucho más imaginativa. Ha encargado una campaña de publicidad.

El Grupo Ruiz Nicoli Líneas ha recibido el encargo de diseñar la campaña dirigida a "mejorar la imagen de las enfermedades mentales y reducir las barreras de rechazo y los estigmas." Como informa Marketing Directo, "bajo el lema "Todos somos parte del tratamiento", esta campaña destaca la importancia de descubrir en uno mismo la capacidad de ayudar a los enfermos mentales. Para reforzar el mensaje, los spots muestran una serie de situaciones cotidianas en las que el espectador se reconocerá rápidamente, sintiéndose identificado."

La campaña supone una inversión de más de un millón de euros y se desarrollará en televisión, radio, prensa y revistas, exteriores e Internet. Además, se distribuirán folletos y carteles informativos.

Fantástico, como en tantas ocasiones, la administración opta por la campaña de publicidad como supuesta solución a un problema. No se solventará, pero la población pasará a tener la idea (al menos por algún tiempo) que nuestra administración-papá se ocupa de él.

No será que, como decía Ketama, "no estamos locos, sabemos lo que queremos", y, en estos tiempos, saber lo que se quiere, para algunos puede ser síntoma de enfermedad mental. Ante la duda, este blog se declara oficialmente enfermo mental.

martes, 7 de junio de 2005

Libres para decidir

¿Somos libres para tomar nuestras propias decisiones? Quien sabe. Existen multitud de factores que nos condicionan, unos son internos y creemos conocerlos, pero existen otros, pertenecen a una esfera que nos resulta totalmente desconocida, pero siempre hay alguien que intenta averiguarlo por nosotros.

Vivir es decidir. Toda nuestra vida es una elección constante. Hay decisiones pequeñas, intrascendentes, ¿qué ropa me pongo hoy?, ¿Que desayuno?, ¿metro o autobús?...y así hasta el infinito. Pero también hay elecciones importantes. Decisiones que pueden modificar substancialmente nuestra vida. Y en todas ellas hay alguien que quiere participar e intervenir, alguien que quiere hacer negocio a nuestra costa.

El neuromarketing es la nueva técnica estrella de la publicidad, una pérfida alianza entre los investigadores del cerebro y los vendedores de sueños. Tal y como informaba Marketing Directo, “averiguar que pasa en el cerebro cuando se toma una decisión y aprovecharlo para crear anuncios más eficaces es algo en lo que consultoras de EE.UU. y Europa y algunas marcas están invirtiendo seriamente”.

La Universidad de Harvard crea un laboratorio llamado La Mente del Mercado, las universidades alemanas de Ulm, Munster, Bonn, Magdeburgo y Munich y las inglesas Open University y London Business of economics, entre otras, dedican esfuerzos y dinero en la nueva línea de investigación. Por su parte entre los anunciantes que admiten usar o han usado esta técnica está DaimlerChrysler, General Motors, Ford, AOL Time Warner y el operador de lotería del Reino Unido, Camelot.

Visualizar nuestro cerebro con fines comerciales. Ese es el objetivo. Intervenir en él y, lo que es mejor, que no nos demos cuenta. En un hermoso poema Luis Cernuda afirmaba "Libertad, no conozco sino la libertad de estar preso en alguien", tal vez no imaginaba hasta que punto resultaría premonitorio.

Con todo, prefiero continuar viviendo en un espejismo de libertad y me quedo con Carmen Martín Gaite: "resulta tan empobrecedor atenerse de forma rígida a lo que se ha elegido, descartando cualquier otra posibilidad igualmente interesante, y sin embargo hay que contar con ello, nos pasamos la vida decidiendo, por mucho que nos agobie decidir, esa es nuestra condena, la sed de infinitud chocando contra los barrotes de la jaula."

Vivir es decidir, y decidir es equivocarse.

domingo, 15 de octubre de 2000

Oficio de vender

"Tenía el nombre de Belisa Crepusculario, pero no por fe de bautismo o acierto de su madre, sino porque ella misma lo buscó hasta encontrarlo y se vistió con é1. Su oficio era vender palabras. Recorría el país, desde las regiones más altas y frías hasta las costas calientes, instalándose en las ferias y en los mercados, donde montaba cuatro palos con un toldo de lienzo, bajo el cual se protegía del sol y de la lluvia para atender a su clientela. No necesitaba pregonar su mercadería, porque de tanto caminar por aquí y por allí, todos la conocían. Había quienes la aguardaban de un año para otro, y cuando aparecía por la aldea con su atado bajo el brazo hacían cola frente a su tenderete. Vendía a precios justos. Por cinco centavos entregaba versos de memoria, por siete mejoraba la calidad de los sueños, por nueve escribía cartas de enamorados, por doce inventaba insultos para enemigos irreconciliables. También vendía cuentos, pero no eran cuentos de fantasía, sino largas historias verdaderas que recitaba de corrido sin saltarse nada. Así llevaba las nuevas de un pueblo a otro. La gente le pagaba por agregar una o dos líneas: nació un niño, murió fulano, se casaron nuestros hijos, se quemaron las cosechas. En cada lugar se juntaba una pequeña multitud a su alrededor para oírla cuando comenzaba a hablar y así se enteraban de las vidas de otros, de los parientes lejanos, de los pormenores de la Guerra Civil. A quien le comprara cincuenta centavos, ella le regalaba una palabra secreta para espantar la melancolía. No era la misma para todos, por supuesto, porque eso habría sido un engaño colectivo. Cada uno recibía la suya con la certeza de que nadie más la empleaba para ese fin en el universo y más allá."

Isabel Allende
Cuentos de Eva Luna