domingo, 31 de diciembre de 2006

Buenos propósitos

"Somos lo que hacemos, sobre todo lo que hacemos para cambiar lo que somos" la cita es de Eduardo Galeano y es una buena frase para recordar en estos días en que se nos acumulan los buenos propósitos de cara al nuevo año.

Dejar de fumar, adelgazar, buscar tiempo para ir al gimnasio, dedicar más tiempo a la familia... los buenos propósitos del año nuevo son prácticamente universales y el hecho mismo de que se repitan año tras año indican la fragilidad de los mismos.

El lenguaje es muy sabio y muchas veces se cura en salud, así la Real Academia define la palabra propósito como el "ánimo o intención de hacer o de no hacer algo". Bendito lenguaje, la misma palabra encierra la paradoja de cumplir con el propósito no realizándolo.

Pese a todo, aquellos que deseen llevar a buen fin sus deseos de fin de año cuentan con ayudas impagables: los manuales de autoayuda. Espero que alguna vez y de forma universal y definitiva se reconozca la aportación de los mismos al desarrollo y progreso de la humanidad durante el siglo XX. La Casa del Libro nos ofrece "un libro para cada una de tus buenas ideas. Dejar de fumar, adelgazar, hacer más deporte, ser más positivo... Seleccionamos una serie de libros que te darán ideas y ánimos para realizar los buenos propósitos que te plantees. Todo para sentirte bien con tu alrededor y contigo mismo." Quien tenga interés los puede encontrar aquí.

Quien quiera ir un poco más allá de los buenos propósitos y decida fijarse metas en la vida tiene otro instrumento imprescindible: LifeTango, que como explica Genbeta se trata de "una herramienta online que nos permite anotar aquellas cosas que deseamos realizar, los viajes que queremos hacer, las personas que nos queremos encontrar en la vida y cualquier otra meta en nuestra vida digna de ser seguida mediante esta herramienta." O lo que es lo mismo, la vida también puede ser planificada.

Yo no voy a utilizar ninguna herramienta o ayuda. Mi único propósito es no tener propósitos, tan solo dejarme llevar por la vida. Hermosa paradoja.

Y hablando de paradojas, iniciamos la entrada con Galeano y la acabaremos con él. En el año 2002 publicó en el diario mejicano La Jornada un hermoso texto titulado así Paradojas. "El mundo es una gran paradoja que gira en el universo. A este paso, de aquí a poco los propietarios del planeta prohibirán el hambre y la sed, para que no falten el pan ni el agua." Vale la pena leerlo en su integridad.

Y aún a riego de confundir deseos con propósitos, Feliz año a todos.

viernes, 29 de diciembre de 2006

Meme FIN DE AÑO Musical

INViTADO AL MEME POR: Sonybabe
CUESTONARIO HECHO POR: Mint
CANTANTE/GRUPO ELEGIDO: Como Sonybabe “Tengo muchos cantantes/grupos/canciones favoritas. Intentaré resumir en este test.”

1. Eres hombre o mujer: Sandwich Man (Paolo Conte)

2. Descríbete: Un catalán fino (Kiko Veneno)

3. Qué sienten las personas cerca de ti:A mi me gustaría pensar que es Carnaval toda la vida (Los Fabulosos Cadillacs) Pero tal vez sea Un buen castigo (Fito y Fitipaldis)

4. Como te sientes: Soy Feliz (Vicentico)


5. Cómo describirías tu antigua relación sentimental: El sur de la pasión (Clara Montes)

6. Describe tu relación actual: Si la vida te sonrie (Clara Montes)

7.Dónde quisieras estar ahora: Afuera (Caifanes ahora Jaguares)

8. Como eres respecto al amor: Arquitecto de sueños (Hilario Camacho)

9. Cómo es tu vida: Viver, e não ter a vergonha de ser feliz (Es de Gonzaginha pero yo se la oí a Margaret Menezes)

10. Qué pedirías si sólo tuvieras un deseo: Necesito una nariz de payaso ¿me prestas la tuya? (Los Fabulosos Cadillacs)


11. Escribe una frase o cita famosa: Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. (Se la oí a Antonio Díaz Miguel, entrenador de baloncesto).

12. Ahora despídete: Nos volveremos a ver (Andrés Calamaro)

Bases del juego:
1- Cambia el nombre por el tuyo donde dice "cuestionario hecho por".
2- Elige tu banda, grupo o cantante favorito y responde a las preguntas solo con títulos de sus canciones.
3- Escoge a X personas para que sigan el juego sin olvidar avisarles que han sido elegidos.

Los nominados: Carlitos Sublime, ReaLiTy BiTes y Mar.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Los mayores existimos, somos “Seniors”

Hacerse mayor es un proceso lento y paulatino. Un conjunto de pequeños detalles va avisando que el proceso está en marcha. Necesitamos apuntar las cosas porque más a menudo se nos olvidan, perdemos vista y necesitamos tipos de letras mayores, el cuerpo descubre nuevos dolores hasta ahora desconocidos y -lo que tal vez sea más grave-, las secciones de necrológicas de los diarios se pueblan de personajes que forman parte de nuestro paisaje sentimental.

Hasta hace poco, la frontera de los 50 se convertía en la puerta de entrada a una nebulosa ignota donde permanecíamos en un extraño limbo aparcados e ignorados hasta que la naturaleza diera buena cuenta de nosotros. Pero eso era antes de que la publicidad nos descubriera como sujetos activos de consumo. De nuevo estamos presentes. Consumimos luego existimos.

En tanto que grupo había que identificarnos y lo primero consistió en buscarnos un nombre: Seniors. No se estrujaron demasiado el cerebro, pero la publicidad nos dio carta de naturaleza.

Luego quisieron conocernos y empezaron a estudiarnos. Hace tiempo que llegó a mis manos un estudio de la empresa Media Planning titulado "Los Seniors en Europa: la madurez del siglo XXI". Un estudio muy interesante.

Que mejor manera de empezar que definirnos: “¿Qué se esconde tras el concepto Senior? Se trata del estrato de población que entra en la edad de jubilación, y por tanto se retira de la vida laboral activa. Esto normalmente se producía a los 65 años, aunque hoy en día esta edad se está adelantando hasta los 55 / 60 años. Si tenemos en cuenta la pirámide de población actual y su tendencia a futuro, nos daremos cuenta del elevado potencial demográfico, y por tanto de consumo, que presentan estos individuos.”

¿Por qué han fijado su atención en nosotros?, “dentro de veinte años, la población senior española alcanzará casi el 47%.”

¿Como creen que somos? “Son positivos, están felices. En España un 60% de los mayores de 65 años se sienten bien, piensan que la vida es “para disfrutar”. Un 74% de los Seniors franceses se consideran jóvenes, y un 76% de los italianos afirman que se sienten muy activos. La jubilación significa libertad y disfrute. Los españoles piensan que les permite realizar nuevas actividades, como viajar o participar en asociaciones. Los italianos ven en la jubilación más tiempo para ellos mismos, para su hogar y para las relaciones sociales y familiares. Pero también tienen ciertos temores: a la enfermedad, a depender de otros, a perder la memoria, a la soledad.”

Obviamente la parte más interesante del estudio es la que nos analiza como consumidores. Hasta ahora se tendía a creer que los mayores éramos conservadores en nuestra decisiones de compra que manteníamos un estricta fidelidad a nuestra “marca de toda la vida”, pero por lo visto no es así, probamos nuevos productos pero tenemos un nivel de exigencia muy alto, si algo no nos satisface no lo volveremos a comprar. No nos gusta comprar en grandes centros comerciales, paulatinamente abandonamos el coche y preferimos movernos en un radio de acción cercano, “las tiendas de ultramarinos son las preferidas en primer lugar por los británicos, pasando por los supermercados y los establecimientos de descuento de los italianos, hasta las tiendas tradicionales y los supermercados de los seniors españoles.”

Finalmente el estudio determina como ha de ser el mensaje publicitario dirigido a los mayores: “El mensaje ha de apelar, por tanto, a las emociones y a las necesidades de los seniors, pero sin olvidar el rasgo más racional que les impulsa también en su acto de compra. Este público también reclama “realidad” a la hora de elegir a los actores y personajes protagonistas de los anuncios.”

El estudio es mucho más extenso y quien quiera conocerlo en su integridad puede descargarlo aquí.

Tres apuntes finales

Primero. Por lo visto somos sujetos activos para consumir, pero nos convierten en actores pasivos de la sociedad. El 12 de julio pasado, los sindicatos de RTVE, la radio y televisión pública de España, aceptaron la salida de 4.150 trabajadores. La horquilla de edad definida por el expediente de regulación de empleo afecta a aquellos que tengan 50 años o más el próximo 31 de diciembre. La medida supone la desaparición de algunas de las voces más conocidas de la radio, como Julio César Iglesias (El navegador), Beatriz Pécker (La plaza), Guillermo Orduna (El suplemento) o el comentarista deportivo Juan Manuel Gozalo. En Televisión Española se ven afectados desde directores de programas emblemáticos, como Sebastián Álvaro (Al filo de lo imposible), Juan Antonio Sacaluga (En portada), Alicia Gómez Montano (Informe semanal), Alicia Fernández Cobos (Aquí hay trabajo) o Pedro Erquicia (Documentos TV) hasta los hombres del tiempo, José Antonio Maldonado y Paco Mostesdeoca, pasando por comentaristas deportivos como José Ángel de la Casa o Pedro Barthe. A ellos se unen buena parte de los corresponsales de TVE en el extranjero: Rosa María Calaf (Asia-Pacífico), Ángel Gómez Fuentes (Francia), Julio de Benito (Bruselas) o Agustín Remesal (Israel). No importa la solidez profesional, no importa la credibilidad ni el trabajo. Por no importar, no importa ni tan siquiera lo único que acostumbra a importar en la televisión: el índice de audiencia. Lo único importante para apartar de la vida activa profesional a ese importante conjunto de personas es la edad. Muy significativo.

Segundo. Leo en una nota de agencia que “El 40% de los británicos estaría dispuesto a renunciar al sexo si eso les garantizase alcanzar la edad de 100 años, pero casi todos no estarían dispuestos a abandonar a sus amigos para alcanzar esa meta. Las mujeres están más dispuestas (48%) que los hombres (31%) a tal sacrificio.” Cuatro de cada diez, me pregunto para qué, ¿para poder consumir más?

Tercero. No es normal que mi barrio aparezca en un diario de tirada nacional. Hace unos días lo hizo y con un tratamiento estelar, nada menos que en la contraportada de El País. Bajo el título “Los héroes del barrio” informa de la actividad de la asociación Barceloneta Alerta. Un grupo de voluntarios que ayuda a los ancianos del barrio, repartiendo comida, haciendo arreglos en las casas o simplemente haciendo compañía. Como dice el artículo, “En la Barceloneta hay entre 500 y 700 personas ancianas que o no tienen recursos o no se pueden valer solas. Gente de 90 y más años. Estamos atendiendo a más de 200 personas y queremos llegar a más gente.” Los ancianos de mi barrio no son seniors, son ancianos y ellos no cuentan en los estudios de mercado. Quien tenga un momento puede leer el artículo aquí. Hacerlo, vale la pena.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Cifras y letras: Augusto Pinochet

Cifras

Según el informe Rettig, encargado en 1991 por el presidente chileno Patricio Aylwin, durante la dictadura militar se registraron 3.197 víctimas, 1.192 de ellas detenidos desaparecidos.

La fortuna acumulada por el dictador chileno en cuentas en el extranjero pasó de menos de un millón de dólares en 1973, año en que llegó al poder, a casi 27 millones en 1990, cuando lo abandonó, según la investigación dirigida por el juez Sergio Muñoz, que ha estado al frente del caso desde que se descubrieron las cuentas secretas de Pinochet en EEUU, a mediados de 2004.

El dictador chileno mantenía ocultos en un banco de Hong Kong un millar de lingotes, que pesan 9.000 kilos y tienen un valor cercano a los 127 millones de euros. De comprobarse que existen la fortuna del dictador, estimada provisionalmente en 27 millones de dólares, se elevaría hasta cerca de 200 millones.


Y Letras

Augusto Pinochet:

"La única solución que existe para el problema de los derechos humanos es el olvido". Septiembre de 1995.

"La democracia, que siempre hemos respetado, será custodiada por las instituciones armadas, para impedir que pueda ser violada." 31 de diciembre de 1973.

"Nunca he deseado la muerte de nadie y siento un sincero dolor por todos los chilenos que en estos años han perdido la vida." 11 de diciembre de 1998, en su "Mensaje a los Chilenos"

"No me acuerdo, pero no es cierto. Y si es cierto, no me acuerdo." En respuesta sobre si él como Presidente de la República era jefe directo de la DINA. 16 de Noviembre del 2005

"La mentira se descubre por los ojos, yo muchas veces mentía." Al explicar por qué usaba lentes oscuros, en el libro "Augusto Pinochet, Diálogos con su Historia", de María Eugenia Oyarzún, noviembre de 1999.

"La opinión mía es que estos caballeros se toman y se mandan por avión a cualquier parte, e incluso por el camino los van tirando abajo." 11 de septiembre de 1973, el día del golpe, refiriéndose a los prisioneros, según grabación captada de las comunicaciones militares.

"Me critican porque viene la enfermedad de la "democratitis". Ahora todos son democráticos. Yo también soy democrático (...) Esta nunca ha sido dictadura. Esta es una dictablanda." En un almuerzo que le ofreció el Rotary Club, septiembre de 1985.

"No se mueve ninguna hoja en este país si no la estoy moviendo yo, que quede claro." 13 de octubre de 1981.

"Tengo la cara agria, por eso tal vez dicen que soy un dictador." 24 de abril de 1986.

"Yo los estoy viendo desde arriba porque Dios me puso ahí, la providencia, el destino, como quieran llamarlo, me ha puesto ahí." 2 de julio de 1987.

Lucía Pinochet:
"Mi papi hizo la fortuna vendiendo sus libros."

Hoy, 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, Pinochet ha muerto. El destino tiene un extraño sentido del humor.

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domingo, 3 de diciembre de 2006

Recuerdos de viaje: Washington


Al igual que otras muchas ciudades, Washington nos resulta extrañamente familiar. Pasear por la capital federal es un continuo "déjà vú". La conocemos por series de televisión, por centenares de películas. Sus edificios emblemáticos, sus amplias avenidas, forman parte de nuestro paisaje mental. Ya hace doce años de mi visita a Washington, en aquel entonces todavía había un presidente demócrata en la Casa Blanca y el mundo parecía un lugar mucho más excitante, amable y seguro.

Conservo vivamente en mi interior tres imágenes de aquella visita. La primera, un agradable paseo, en magnífica compañía, por el Mall, desde el obelisco dedicado a George Washington hasta el Lincoln Memorial. Pasear por los lugares históricos de Washington es ir permanentemente acompañado por familias venidas de todos los rincones del país, por grupos escolares de Arkansas o de Texas, que rinden obligada visita al Capitolio, la Casa Blanca y todos los templos laicos de esa religión que se llama patriotismo americano. Como peregrinos musulmanes en la Meca, no hay escolar americano que no deba rendir, una vez en su vida, obligada peregrinación a la capital.

Llegando ya al Lincoln Memorial, se encuentra el Vietnam Veterans Memorial, un muro de granito donde están grabados los nombres de los 58.175 caídos en dicha guerra. Esa es la imagen que tengo grabada en mi cabeza. Centenares de manos acariciando el nombre del hijo, amigo, padre o esposo desaparecido. Llantos contenidos, extrañas caras de orgullo, veteranos con sus raídas ropas intentando mantener una postura digna y marcial con la cara surcada de lágrimas. Yo también acaricié el monumento y tuve que marchar apesadumbrado por el inmenso dolor que trasmitían aquellas piedras, no lo resistí. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para añadir un nuevo muro de granito a los caídos de Irak? ¿Aprenderemos alguna vez de nuestros errores-horrores?

La segunda imagen, pertenece a una visita al Departamento de Estado. Debíamos mantener una reunión con algunos funcionarios en el interior del edificio. En aquel entonces, no existía todavía la paranoia antiterrorista y las medidas de seguridad eran bastante normales, nada que ver con lo que imagino debe ser ahora. Tal y como dice la "Reseña del gobierno de los Estados Unidos", un curioso librito editado en castellano que nos hizo llegar la Agencia de Comunicación Internacional de la EE UU, "el Secretario de Estado es el funcionario ejecutivo de más alto rango después del Presidente y el Vicepresidente. Es el principal asesor del Presidente en asuntos exteriores." En aquel entonces Clinton era todavía presidente y su Secretario de Estado, Christopher Warren. A la entrada del edificio, en un inmenso hall se hayan colgando las banderas de todos los países del mundo, uno extraño guiño inconsciente que avisa al visitante que se encuentra en las capital de un inmenso imperio. De aquella visita conservo una foto que ha decorado todos mis lugares de trabajo: mi compañera y yo tras el atril de la sala de prensa, donde Condoleezza Rice hoy, Colin Powell ayer y tantos otros antes, dictan los mensajes que reproducirán los medios de comunicación de todo el mundo. La fotografía no deja de ser un pequeño detalle egocéntrico, pero me hace gracia.

La tercera imagen es más confusa. Para intentar conocer un poco el funcionamiento de la política en Estados Unidos visitamos un lobby. Se trata de una especie de agencia de comunicación cuyo fin es influir e intermediar entre los sectores que los contratan y los congresistas y personas influyentes en el entorno del gobierno. Es un funcionamiento que nos resulta extraño, los grupos de presión organizados. El lobby que visitamos trabajaba para fomentar el control de armas. De todo lo que nos dijeron, me quedó grabada una cifra escalofriante la de los niños muertos por arma de fuego. Es una cifra que no deja de aumentar, según los últimos datos, entre los años 1979 y 2002, un total 95.761 niños y adolescentes han muerto por arma de fuego en Estados Unidos. Escalofriante. Con ojos de europeo, la discusión sobre el control de armas en Estados Unidos, resulta inexplicable.

De ese viaje recuerdo muchas otras cosas interesantes. Una agradable cena en Georgetown con el corresponsal de TV3, en la que nos pusimos al día de los chismorreos de las andanzas del principe Felipe durante sus estudios en la Universidad que ahora acoge las practicas de inglés del expresidente Aznar, el lujo pueblerino de nuestra embajada, o el pasmo de mi amiga al cruzarse con un pequeño y en un gesto normal para nosotros, acariciarle la cabeza. Los gritos de su madre aún resuenan en nuestras cabezas. Paranoias americanas. Pero como diría mi admirado Corto, "eso son otras historias".

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domingo, 19 de noviembre de 2006

Sobre la riqueza

Hace pocos días, la prensa se hacía reflejo de la publicación del Informe de desarrollo humano de la ONU que este año se ha dedicado a analizar los problemas derivados de la falta agua en el mundo. Entre otras muchas informaciones de interés, el conjunto no deja de resultar una retahíla de cifras escalofriantes. Me quedo con una de ellas: casi dos millones de niños mueren cada año por falta de agua potable.

Para remediar la situación, la ONU considera que son necesarios 7.812 millones de euros anuales para inversiones en canalizaciones, saneamiento y abastecimiento de agua en los países menos desarrollados. Según Naciones Unidas, esa cifra equivale a cinco días de gastos militares en el mundo.

El informe da otra cifra tanto o más escalofriante: la renta de las 500 personas más ricas del mundo es superior a las de los 417 millones de personas más pobres sumadas.

Hace tiempo que quería escribir sobre el tema de la riqueza. Un reciente post de Sísifo sobre el tema –aunque en su caso hablar de reciente es un atrevimiento, dada su prolijidad-, me devolvió el interés.

Riqueza es uno de esos conceptos que resultan terriblemente poliédricos. Para cada persona puede significar una cosa distinta. Riqueza es tiempo para compartir, riqueza es un libro que nos emociona, riqueza es un amigo, riqueza es aprender... Pero básicamente riqueza es dinero.

Y el dinero aún siendo un bien real, tangible, algo que podemos poseer y tocar, no deja de ser algo muy relativo. España es un país de mileuristas, un ingreso que dista mucho de permitir realizar un proyecto de desarrollo personal, un proyecto de vida. Pero con esos ingresos se pertenece al 12% de la población más rica del mundo. Curioso contrasentido. En Global rich list es muy fácil averiguar que lugar ocupas en el ranking de la riqueza en el mundo.

Si a alguien el hecho de saberse rico le produce algún cosquilleo especial, nada como bajar a la realidad. En Salary Timer podemos comparar nuestros ingresos con los de las grandes estrellas estadounidenses del cine, la música o los deportes. El que hace un momento era rico se convierte en pobre de inmediato.

No sé cual de los dos datos es más deprimente o inmoral. Una misma cantidad de dinero puede significar algo muy distinto en función del lugar donde vivas. Un pobre del primer mundo es clase media alta en el tercer mundo. Entrevistaba la televisión a un inmigrante subsahariano que vivía en la calle, en Barcelona, y a la pregunta si le merecía la pena haber venido para vivir en unas condiciones tan precarias, la respuesta era contundente "Si. Tengo una fuente de agua a dos minutos de aquí. En África, para conseguirla tenía que caminar tres horas".

Desde el año 2001 miles de argentinos han salido de su país para, como decimos aquí buscarse la vida por el mundo. Muchos han recalado en España y prometo que algún día hablaremos de ellos, al mismo tiempo Argentina tiene que hacer frente a la regularización de 300.000 sin papeles provenientes de otos países sudamericanos, principalmente de Paraguay y Bolivia. De nuevo la búsqueda de la riqueza se convierte en algo muy relativo. De nuevo otro extraño contrasentido.

Y cuando todo el mundo anda en pos de la riqueza, hay ricos que quieren ser pobres. La cadena británica de televisión Channel 4 está pronta a estrenar un nuevo reality en donde un selecto grupo de millonarios conocerán de primera mano la vida de pobre.

John Elliott, que tiene una fortuna de 90 millones de euros, abandonará durante diez días su mansión con piscina climatizada para vivir de modo encubierto en una zona deprimida de Liverpool, con sólo 16 euros en el bolsillo cada día. Ben Way, que ha obtenido grandes beneficios en el sector de las puntocom trabajará en un centro para jóvenes de un barrio del noreste de Londres. Por su parte, el llamado rey del curry de Glasgow, Caran Gill, pasará los días en una población con mucha inmigración para conocer la situación de las personas que han llegado recientemente al Reino Unido. Ricos haciendo de la pobreza un espectáculo.

Son más de mil millones de personas las que viven todavía con menos de un euro al día. Al mismo tiempo y haciendo un repaso somero a las noticias de la prensa de los dos últimos meses descubrimos que la firma británica de confitura F. Duerr & Sons celebra su 125 aniversario produciendo la mermelada de naranja más cara del mundo: cada tarro de mermelada cuesta 1.100 libras (1.630 euros); que en Hong Kong un hombre paga 37.000 euros por llevar Beatles en la matricula del coche; que un bilbaíno desembolsa la suma más alta jamás pagada en España por un menú para dos en el restaurante El Bulli: 3.300 euros; que un sándwich mordisqueado por Britney Spears ha sido vendido en internet por 520 dólares; o que el propietario del restaurante madrileño El Ñeru pagó 3.400 euros por un queso de Cabrales de dos kilos.

Hace muchos años me asombré viendo un cartel electoral del partido socialdemocrata sueco. En él, un joven muy guapo y muy rubio, a bordo de un descapotable y acompañado de su magnífico perro dálmata, pedía el voto de los trabajadores para el partido de los trabajadores. Ese día descubrí que no todos los trabajadores somos iguales. Como la riqueza, que tampoco es igual para todos.

"Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé", decía Enrique Santos Discepolo en el tango Cambalache, pero es que además, está muy mal repartido.

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domingo, 5 de noviembre de 2006

La mala gente


No conozco a nadie que piense de si mismo que es una mala persona. Ni tan solo los asesinos más despiadados, ni los genocidas, ni los torturadores. Todos se consideran buenos padres de familia, temerosos de Dios y prototipo del ciudadano ejemplar. Algunos los hay que incluso se consideran víctimas. De todo hay.

Están los archiconocidos, los que todos tenemos en mente, aquellos que gozaron de un poder absoluto, de una maldad absoluta y que la historia ha colocado en su lugar. Y están también los anónimos, ese tipo que te cruzas por la calle y que esconde su maldad tras una apariencia inofensiva. El maltratador, el pederasta…

Pero hay también otro tipo de mala gente, los inconscientes. Aquellos que con sus actitudes, con sus gestos o actuaciones, siempre hacen daño a alguien. Por acción o por omisión, pero siempre alguien resulta dañado.

Están en todas partes, en la escuela, en la familia, en el trabajo. De estos últimos, Lula ha conseguido crear una impagable galería. Acostumbran a ser personajes movidos por la ambición y por un egoísmo desmesurado. También tienen en común una alta valoración de si mismos. Y viven engañados. Te están planchando en su pisada y viven convencidos que lo hacen por tu bien. Su engaño es su manera de sobrevivir. La única manera de enfrentarse cada mañana al espejo y no bajar la cara.

Mobbing en el trabajo, bulling en la escuela, violencia de genero en la familia, feminicidio… Cada sociedad genera sus monstruos y los peores son los que viven ocultos. “Mala gente que camina y va apestando la tierra...” decía Machado.

También están los otros, la buena gente que decía Brecht, los que “mejoran al que los mira y a quien miran”, los que “viven y transforman el mundo”, los que “cuando se acude a ellos, siempre se les encuentra”, los que “aunque tal como somos no les gustamos, están de acuerdo, sin embargo, con nosotros.”

En la canción de la buena gente, Brecht decía que “a la buena gente se la conoce en que resulta mejor cuando se la conoce”. Que el bosque maldito nunca nos prive de conocer el árbol bueno.

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lunes, 23 de octubre de 2006

Y cuando seas mayor, ¿qué quieres ser?

La publicidad compite por ser el cuarto negocio que más dinero mueve en el mundo. El tráfico de armas, el de estupefacientes y el tráfico de mujeres y la prostitución ocupan los tres primeros lugares. La publicidad y el tráfico de especies protegidas se disputan el cuarto lugar en esta clasificación. Como dice el viejo refrán castellano: "dime con quien andas y te diré quien eres".

Y en este negocio, la información es la base de todo poder. Las grandes marcas invierten cantidades astronómicas no ya en saber quienes somos, lo que pensamos, cuales son nuestro hábitos de ocio y de consumo o cuales son nuestros valores, sino en intentar averiguar estas respuestas a diez, quince o veinte años vista.

Tras una inocente pregunta se esconde un ingente mecanismo que determinará las decisiones empresariales en el futuro. Así, cuando una gran empresa como McDonalds realiza el concurso "Píntanos cómo serás de mayor" en realidad está desarrollando un ingenioso estudio de mercado. El análisis de los dibujos aportados por los niños lo realiza una prestigiosa institución, el Museo Pedagógico de Arte Infantil (MUPAI), dependiente de la Fundación Complutense, pero las conclusiones no dejan de ser muy obvias: "Debido a la creciente influencia de la televisión en la sociedad española, los niños y niñas de hoy sueñan con tener profesiones que sólo conocen por la ‘tele’ o trabajos relacionados con ella". En resumen, los niños de hoy sueñan con ser Fernando Alonso, ganar la Champions League o ser criminólogos, en clara referencia a series como CSI. Por su parte, las niñas se imaginan siendo una princesa o una elegante top model.

En total, los dibujos analizados representaban 160 actividades diferentes, donde primaban las ya expuestas. Pero no todo resulta tan gris u obvio, hay esperanza. No siempre la televisión puede ahogar la imaginación de los niños. Hay propuestas muy interesantes. Afortunadamente, algunos niños y niñas se veían de mayores como vagabundo, Papa, millonario, pastor de caracoles o buscador de petróleo. Menos mal.

Siempre desconfié de la típica pregunta ¿qué quieres ser cuando seas mayor? y su derivada para adolescente, ¿qué harás el día de mañana? En 1940, un militar profesional, curtido en tres años de inmisericorde guerra civil sirviendo a la República como oficial en las filas de Ejercito Popular se encontraba en el campo de concentración. Allí, junto con sus compañeros, estaba obligado a asistir a unas grotescas clases de reeducación patriótica. En una de ellas, un sacerdote les obligo a escribir una redacción bajo el enunciado "qué quieres ser el día de mañana". Hombres hechos y derechos, vencidos y muchos derrotados, personas cuyo único horizonte vital consistía en sobrevivir al hambre, los malos tratos y la siniestra lotería de las sacas nocturnas, enfrentados a una pregunta absurda. En la inmensa mayoría de los casos la redacción consistió en una única frase: "Un hombre libre".

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lunes, 16 de octubre de 2006

Animales y campaña electoral

El yac* salvaje es un animal muy curioso. Habita en el Tibet, en las zonas más altas y gélidas y es imposible apartarle de su territorio. Es una animal excepcionalmente fuerte y desconfiado. En cautividad, fuera de su ambiente, enferma gravemente, pierde todo su vigor y muere. En la actualidad quedan pocos especimenes y está en peligro de extinción.

Me vino a la memoria la historia del yac pensando en lo que había sido el discurrir de la política catalana en estos últimos años. Pasqual Maragall es un buen ejemplo de buey gruñón –tal y como se conoce al yac salvaje-, una persona independiente, con criterio propio, genial e imprevisible. Fueron a buscarlo, lo apartaron de su territorio lo sometieron a la cautividad del Palau de la Generalitat y allá, preso de la tela de araña que tejieron a su alrededor los intereses de los aparatos de los partidos, perdió su vigor y… bueno, ya es historia.

Existe también otro tipo de yac, el doméstico. Un excepcional animal de carga que sirve para casi todo. La leche y la carne sirven de alimento, su larga pelambrera sirve para tejer y abrigarse y trabaja la tierra. Es un animal que nunca se queja. Siempre obedece. A diferencia del yac salvaje –menos de ochocientos ejemplares en la actualidad- abunda sobremanera, y hay más de un millón de los mismos. Pensando en algún que otro candidato a las próximas elecciones catalanas, no puedo evitar la analogía.

Otra curiosidad del mundo animal la proporciona el buitre americano. Todos los inviernos, unos mil buitres se reúnen en el parque nacional de Gettysburg, sin que nadie sepa muy bien el por qué. La explicación más plausible es la que apunta a la sangrienta batalla que allí tuvo lugar en 1863. Más de 50.000 hombres yacían muertos o heridos en la zona, y a la llamada de la carroña acudieron miles de buitres que han ido pasando la costumbre a sus descendientes.

Muchos se han apresurado a calificar a Pasqual Maragall de "cadáver político". El día uno de noviembre, 2400 personas aspirarán a ser diputados al Parlament de Catalunya. Que cada cual haga su propia analogía. Lo que es seguro es que el próximo president de la Generalitat de Catalunya ya no será un buey gruñón, será un cómodo buey doméstico.


*La historia del yac salvaje me la sugirió la lectura de “Un mes con Montalbano” de Andrea Camilleri.

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jueves, 28 de septiembre de 2006

Las prisiones también están hechas de sueños

Andaba sopesando la posibilidad de cerrar definitivamente el blog dado el poco tiempo que tengo para atenderlo a él y a aquellas personas que me ofrecen su compañía, cuando decidí empezar a guardar todos los textos que a lo largo de este poco más de un año he ido sacando a la luz en esta página. Guardarlos y, por supuesto, releerlos.

Y al hacerlo me di cuenta de algo que, por tan obvio, me había pasado desapercibido. En numerosas ocasiones, muchas más de las que hubiera creído, había escrito para una única persona. Alguien para quien, en realidad, llevo escribiendo desde hace muchos años. Alguien que solo está presente aquí en función de esos escritos, no está en ningún comentario, en ninguna reacción. Solamente en los escritos.

Hace mucho tiempo me enseñaron que lo primero que uno debía plantearse, cuando se disponía a escribir, era para quien lo escribía. Y en función de ese supuesto público actuar en consecuencia, modulando el lenguaje, priorizando las ideas, definiendo el estilo y otras tretas parecidas.

Es una buena idea que, normalmente, te garantiza que aquello que quieres explicar será bien entendido. El problema es que muy a menudo tiendo a olvidarla. Quiero creer que escribo para compartir con muchas personas y, en realidad lo hago para una única persona. Alguien que está aquí y que se ha ido configurando en función de mis sueños.

En su último libro, Autobiografias ajenas: poeticas a posteriori, se interroga Tabucchi acerca de que material están hechos los sueños, "¿de lo vivido?, ¿de lo deseado?" y en el planteamiento de su pregunta da con la respuesta. La bitácora es en si un sueño. Refleja lo vivido, refleja lo deseado.

En un año me han sucedido muchas cosas. Cambio de trabajo, muerte de seres queridos, viajes… de todo ello dan cuenta estas páginas. También dan cuenta de los deseos, que afloran impacientes por encima de las palabras. Ciertamente nuestros hechos nos definen, pero mucho más nuestros deseos. Somos deudores de nuestros actos, pero rehenes de nuestros deseos. Ellos dan un perfil de nosotros mucho más auténtico, más cierto, porque se escapan a nuestro control y viven su propia vida.

Las palabras pueden hacer reír, soñar, llorar. Pueden emocionar o indignar. En estas páginas hay cientos de palabras, pero también hay silencios. Y, hay veces, que los silencios taladran el alma.

Diderot decía "la cantidad de palabras es limitada, los acentos infinitos". Con limitadas palabras, demasiadas veces he puesto el acento justo en lo que no debía. Me gustaría ser dueño de mi vida, pero vivo preso de mis anhelos.

miércoles, 6 de septiembre de 2006

Pisando años

A las personas las podemos dividir en multitud de categorías. Yo tengo mi propia clasificación. A mí me gusta dividir a las personas entre aquellas que tienen las preguntas y las que tienen todas las respuestas. Yo pertenezco al primer grupo y desconfío instintivamente de aquellas que lo son del segundo.

Las personas necesitamos explicaciones sencillas para todas aquellas cuestiones complejas que nos aquejan en nuestra complicada vida, y de ahí, en parte, el éxito de las religiones. Para vivir seguros necesitamos certezas, no importa que estas vengan de la razón o de la fe O, como en mi caso de la fe en la razón.

Pero por muchas certezas que tengamos, sigo prefiriendo las dudas. Me gustan las preguntas, me quedo con las preguntas. El mundo nunca avanza gracias a los que tienen todas las respuestas. Ellos ya lo saben todo. Para ellos todo está bien. El progreso siempre viene de la mano de aquellos que se han formulado preguntas.

Einstein se formuló alguna que otra pregunta. Y, gracias a él, hoy sabemos un poco más. Antes de él, se pensaba que el tiempo transcurría de la misma forma en cualquier rincón del Universo, fuera cual fuera el movimiento o la ubicación del observador. Hoy sabemos que no es así. Que, en función de determinadas variables el tiempo puede transcurrir más o menos rápidamente.

Einstein lo formuló, pero lo cierto es que algunos ya sabíamos previamente. Solamente hacía falta mirar a algunas mujeres para saber que el tiempo no transcurría igual para todas. Vicente Verdú nos lo recordó en un artículo de El País, hace ya cerca de diez años:

"Hay personas que dotadas de un poder inconfundible, antiguo y exclusivo, alcanzan en un punto de su vida la condición de gigantes humanos. Cuando estos seres se despiden de una reunión en la que estamos, medio mundo se despide con ellos y cuando reaparecen en otro momento, allí donde nos hallamos, el espacio reluce de golpe como en un cuadro. No importa, en muchos casos, que estos ejemplares sean famosos, ilustres o eruditos, su naturaleza es en sí una excepción que convierte en lujo la simple relación con ellos.”

“Algunas mujeres elegantes, perspicaces y especialmente hermosas representan bien a esta raza que ni se degrada ni pierde poder con la vejez. El tiempo que tanto nos derruye a los demás se deposita en ellas como un sedimento de alta calidad y no parece, de esta manera, que vayan a morir nunca. Más aún: habiendo estado a su lado el futuro se hace impensable sin su visión. Exactamente, imposible de concebir, inaccesible al pensamiento. Aparecen o se las encuentra -cuando se posee esta fortuna- formando parte de lo más definitivo del universo y es así tan difícil imaginar su fin como lo es eliminar un amanecer o la fragancia de un bosque.”


Y porque será que siempre me acuerdo de Einstein cuando se acerca tu cumpleaños.

viernes, 21 de julio de 2006

En medio de la calor

En este rincón del hemisferio norte, hace calor, y mucha. Llegó la hora de buscar paisajes más frescos, olvidar el trabajo, recrearse en nuevos descubrimientos y en viejas pasiones. Disfrutar del verano y conservar el propósito de todos los años, de todos los meses, de todos los días: ser feliz.

Volveré en septiembre, espero. Y entre tanto un beso muy grande a todas las personas que me acompañáis. Os dejo con unos versos de Miquel Martí Pol, el poeta del pueblo. Unos versos que son una buena declaración de intenciones para el próximo curso.

No demano gran cosa:
poder parlar sense estrafer la veu,
caminar sense crosses,
fer l'amor sense haver de demanar permisos,
escriure en un paper sense pautes.

O bé, si sembla massa:
escriure sense haver d'estrafer la veu,
caminar sense pautes,
parlar sense haver de demanar permisos,
fer l'amor sense crosses.

O bé, si sembla massa:
fer l'amor sense haver d'estrafer la veu,
escriure sense crosses,
caminar sense haver de demanar permisos,
poder parlar sense pautes.

O bé, si sembla massa...
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No pido gran cosa:
poder hablar sin distorsionar la voz;
caminar sin muletas;
hacer el amor sin tener que pedir permisos;
escribir en un papel sin pautas.

O bien, si parece demasiado:
escribir sin tener que distorsionar la voz;
caminar sin pautas;
hablar sin tener que pedir permisos;
hacer el amor sin muletas.

O bien, si parece demasiado:
hacer el amor sin tener que distorsionar la voz;
escribir sin muletas;
caminar sin tener que pedir permisos;
poder hablar sin pautas.

O bien, si parece demasiado...

jueves, 13 de julio de 2006

Mi pequeño traidor

Al final resultará que todo funciona como las Matrioskhas, las tradicionales muñecas rusas que siempre esconden algo en su interior. En el interior de mi coche, vive un señor con acento mexicano que me ayuda a poner la temperatura o cambiar de emisora de radio. En mi interior, vive alguien que empeñado continuamente en ejercer el arte de la traición, el señor Subconsciente.

Hace unos días, una amiga recostó su cabeza en mi hombro en un gesto cómplice y cariñoso y yo le respondí con el nombre de otra persona. Bien, no fui exactamente yo, fue el señor Subconsciente. Yo apreciaba, valoraba y disfrutaba del gesto de mi amiga, pero el señor Subconsciente me la jugó una vez más.

A todo el mundo, el señor Subconsciente le ha traicionado alguna que otra vez. Pero el que vive conmigo ha hecho de la traición un arte refinado y cruel. No creo que, en el caso que comentamos, él tuviera otra preferencia, no. Directamente optó por la opción que me podía dañar más en ese momento. Y no sólo a mí. Él es así, pone en mi boca palabras que solo son suyas y me hace sentir como un muñeco de ventrílocuo.

Tengo que poner remedio a esto. Y no se me ocurre nada mejor que ennoviar a mi subconsciente con una inconsciente para ver si a mi me deja en paz. ¿Alguien conoce a alguna?

PS. My ReaLiTy BiTes transcribe un dialogo de El ladrón de orquídeas del que me quedo con una inquietante frase: "Eres lo que amas, no lo que te ama".

viernes, 23 de junio de 2006

Soy una persona afortunada

Vivo en un lugar del mundo que me permite disfrutar de unos privilegios que para la mayoría de los humanos tan solo son sueños quiméricos y utópicos. En mi país, la educación es universal, obligatoria y gratuita hasta los 16 años, y prácticamente el 100% de los niños están escolarizados. La salud es también un derecho universal y la atención sanitaria gratuita, lo cubre prácticamente todo, sea un transplante de corazón o un tratamiento de diálisis. Las pensiones de jubilación o el seguro de desempleo son también derechos universales. En muchos casos los servicios son manifiestamente mejorables o insuficientes, pero la realidad es que existen.

¿En que consisten mis méritos para ser acreedor de dichos privilegios? Simplemente en algo tan arbitrario como que el origen de mi familia se sitúe en un pueblecito del sur de España. Si mi abuela hubiera nacido tan solo 20 kilómetros más al sur, mi situación sería radicalmente diferente. Sería africano y no gozaría de ninguno de dichos privilegios. Podría pasar de tener una esperanza de vida de 83 años (87 si fuera mujer) a los menos de 40 que, por ejemplo, tienen hoy siete países del África subsahariana.

He dicho que era afortunado, pero no es cierto, soy un privilegiado. Tengo un sueldo razonablemente bueno que cubre mis necesidades. Pero en el mundo hay 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario y cerca de 3.000 millones, casi la mitad de la población mundial, con menos de dos dólares. ¿Viven?, es un decir.

Como cada año, unos cientos de niños saharauis vendrán a pasar el verano con familias españolas. Muchos de ellos se marearán al subir las escaleras del avión que los trasladaran a España. Son las primeras escaleras que ven en su vida. O se levantarán repetidamente por la noche para comprobar que por el grifo continúa saliendo agua, y que esta no se acaba. Para ellos es algo inexplicable. ¿Qué les diferencia de mi? ¿Qué he hecho yo mejor para vivir como vivo y no como viven ellos? Absolutamente nada. Mi único mérito es haber nacido donde he nacido.

En un mundo dónde muchos pensamos que la monarquía es un régimen anacrónico y que nadie ha de tener derechos o privilegios por su nacimiento, muchas veces los continuamos defendiendo porque no somos conscientes de nuestros propios derechos de nacimiento.

PS. Dentro de 40 o 50 años, los reyes de España y Marruecos, ambos países miembros de la Unión Europea, inauguraran un monolito en recuerdo de los que murieron al intentar cruzar el estrecho. Desde que el 2 de noviembre de 1989, se recogieron los primeros cadáveres en las playas de Tarifa al naufragar una patera, son ya varios miles los que han muerto y serán mucho más. Dentro de 40 o 50 años, establecida la libertad de circulación de personas, ¿para que habrán servido estos muertos?

viernes, 16 de junio de 2006

Por una migajas de cariño

Están entre nosotros, a simple vista nada les distingue del resto de las personas, caminan, beben, comen, hablan… todo igual. Pero llevan sobre sus espaldas el peso de una tremenda losa. Guardan en su interior el secreto de un amor inconfesable.Algo pasa cuando el clásico del amor oculto Poema del renunciamiento, de José Angel Buesa, tiene mas de 20.000 entradas en Google. Otro tanto tiene la versión moderna de la historia, la de Luis García Montero, Aunque tu no lo sepas. No hablamos de las entradas de los autores, si no de cada uno de los poemas. Es evidente que el amor, todo y siendo un sentimiento universal, está mal repartido.

Yo me enamoro de ti, tu de mi amigo, mi amigo de tu amiga y mi amiga de mi. Es un clásico de la comedia romántica y en el cine suele acabar bien. Incluso Carlos de France, el que fuera fundador de Objetivo Birmania, en el que ha sido su único albúm en solitario, Vivo al revés, tiene una divertida canción sobre el tema, Me gusta la salsa. Pero en la vida real todo es distinto. En la vida real no suele ser tan divertido.

Es una pesada losa que las más de las veces se trata de llevar con dignidad. Es un peso en el corazón que duele, que hiere profundamente. Estos amores ocultos suelen ser más fieles y estables que el amor correspondido. En tanto que nunca se concreta en algo real, el deseo se eterniza. Se pasan la mitad de la vida pensando en ella o él y la otra mitad intentando encontrar la manera de dejar de pensar en ella o él. Creo que era Sabina, pero no estoy muy seguro, quién lo decía "lo que me cura me tortura”. Se conforman con un gesto, una mirada, la más mínima señal de complicidad, de afecto. En realidad, mendigan una migaja de cariño.

Puede ser muy romántico, muy bonito y efectivo en la literatura o el cine. Pero no nos engañemos, en realidad es una lata.

PS. Hay una preciosa canción de Pasión Vega que plantea una maravillosa pregunta: "¿Dónde van los besos que no llegan a ninguna parte?". Si alguien tuviera la respuesta…

viernes, 9 de junio de 2006

La trampa de la juventud

Cerca de la ciudad italiana de Treviso, en lo que una vez fue una típica villa veneta, se alza un espacio singular. Diseñado a la manera de una gigantesco jardín zen está el edificio de La Fábrica, lo que se autodefine como el “centro de investigación y desarrollo sobre la comunicación de Benetton”. A sus muchas particularidades se une una muy peculiar, no puede trabajar nadie mayor de 26 años.

Dando una vuelta más de tuerca al absurdo, hemos convertido algo meramente accidental y transitorio en un mito: la juventud. La edad ha pasado a convertirse en un mérito en si mismo, a despecho de cualesquiera otra valoración. Ponemos sobre la espalda de los jóvenes la responsabilidad de ser creativos, originales, innovadores y además rentables. Con la promesa de un futuro esplendoroso que tienen a tocar de manos, aprovechamos y les pagamos una miseria. Y cuando ese futuro se convierta en presente, aparecerán otros jóvenes con la cualidad que a ellos ya les faltará: la edad.

A un joven, lo único que ser la ha de pedir es que actúe como tal. Que se cuestione todo, que no acepte disciplinadamente las premisas que los mayores hemos construido para él. Que sea crítico. Que no acepte disciplinadamente el paraíso mileurista. Pero no. Les decimos que son creativos, innovadores, originales… se lo creen y les explotamos.

Y como la juventud es un valor que cotiza al alza, nos empeñamos en seguir siendo jóvenes por siempre. Hasta hace poco, con la llegada de los años, las mujeres adquirían el don de la invisibilidad y los hombres, al contrario, nos convertíamos en llamativos y patéticos seudo-adolescentes tripudos y calvos. Hoy, la mujer se convierte en imagen clónica de catalogo de cirujano y el hombre continua siendo patético seudo-adolescente pero pasado por el barniz del implante capilar y el gimnasio.

Yo prefiero quedarme con las palabras de Saint Exupéry, "¡Es impresionante la edad de un hombre! Resume toda su vida. Se ha ido ganando lentamente la madurez que le es propia. Se ha hecho contra tantos obstáculos vencidos, contra tantas enfermedades graves curadas, contra tantos riesgos, inconscientes la mayoría. Se ha hecho a través de tantos deseos, de tantas esperanzas, de tantos arrepentimientos, de tantos olvidos, de tanto amor. ¡Que hermosa cosecha de experiencias y de recuerdos representa la edad de un hombre! A pesar de las trampas, las sacudidas, los tropiezos, has seguido avanzando con penas y trabajos como un buen carretón. Y ahora, gracias a una convergencia obstinada de combinaciones felices, estás aquí.”

PS. En La Fabrica no puede trabajar nadie mayor de 26 años, pero el creador de la idea Oliverio Toscani tiene 64 años y el que la ha desarrollado, Lucciano Benetton, 76. ¿Por qué será?

jueves, 25 de mayo de 2006

Y si nos arriesgamos


La mayoría de nosotros nos pasamos la vida coleccionado, a partes más o menos iguales, dudas y certezas. Las dudas nos despiertan inquietudes, las certezas también pues, en el fondo, no dejan de ser dudas disfrazadas de certezas. Así, sabemos que vamos a morir, esa es una certeza obvia. Pero no sabemos cuando, ni donde, ni como... esas son las dudas que enmascaran una presunta certeza.

Vivir es, con toda seguridad, el concepto más polisémico que existe. Significa algo distinto para cada uno de nosotros y, así, existen tantas definiciones como seres humanos. Es un concepto que vamos definiendo en el devenir de nuestra propia vida. Leila Pinheiro en una hermosa canción dice que vivir es "afinar un instrumento, de dentro hacia fuera, de fuera hacia adentro, en toda hora y en todo momento…”. No sé si la definición es muy acertada o no, pero la canción es preciosa.

Vivir es básicamente tomar decisiones, y por consiguiente asumir riesgos. En una época tan absurda como la nuestra, donde existe una ocupación para cada presunta necesidad, por supuesto existe la de experto en percepción de riesgos.

En una curiosa película de John Hamburg, que aquí se tituló “Y entonces llegó ella”, Ben Stiller daba vida a uno de ellos. Una persona obsesionada por minimizar el impacto de cualquier decisión a quien hacía entrar en crisis una esplendida Jennifer Aniston que personificaba el polo opuesto. (Si, lo confieso, me gustan las comedias románticas y me gusta Jennifer Aniston, que le vamos a hacer, nadie es perfecto).

Ben Stiller representaba a un personaje, pero Paul Slovic es, en verdad un experto en percepción de riesgos. Me llamó la tención en una entrevista que publicaron en la Vanguardia hará ya cerca de una año y que se puede leer integra en el blog de el gong, cuando afirmaba que "he dedicado mi vida a probar que separar la razón de los sentimientos no es aconsejable y, además, es imposible."

Slovic abunda en la idea que no todo se puede decidir en función de conceptos racionales ni datos estadísticos. Que, aquello que llamamos intuición no solo pesa más en la toma de nuestras decisiones sino que, a menudo, es más certero. Y dado que no podemos actuar en función de un permanente cálculo de probabilidades ¿por qué no dejarnos llevar por nuestro corazón?.

Quién no se arriesga no vive, dicen. La certeza es que nunca te despertarás viéndote en sus ojos. La duda es ¿Qué pasaría si le dijeras que la quieres?


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domingo, 21 de mayo de 2006

Orgullo de padre

En un antiguo anuncio de Nike, se veía la imagen de un deportista que acababa de conseguir una medalla de plata en una competición. El texto que acompañaba la imagen era toda una declaración de intenciones: “el primero de los perdedores”. Una autentica declaración de principios y la más perfecta definición que conozco de una determinada filosofía de vida.

Telémaco, en una reciente entrada en su blog, anuncia que se retira de la competición, que ya no quiere seguir jugando. Que, definitivamente abandona la falsa religión de la competitividad. Lo celebro, por él y por todos los que creemos en otras formas de relación entre los seres humanos. Es importante que cada día seamos más.

Hace unos años, el hecho de compartir apuntes era algo normal entre los estudiantes, hoy se guardan como preciosos tesoros personales. El compañero ha pasado a ser adversario y su fracaso realza nuestro éxito. Llevé a mis hijas a una escuela pública considerada “progresista” y lo hice porque tenía en alta estima los valores en los que educaban, básicamente la solidaridad. Así, cuando un alumno había acabado su tarea, su obligación era ayudar a los compañeros que no podían avanzar tan rápidamente como él.

Otra de las cosas que siempre me admiró fue el hecho de que era normal la presencia en la clase de algún compañero con disminución, la relación que establecían con él les daba una perspectiva mucho más amplia de la vida y resultaba una enseñanza práctica mucho más útil que cualquier discurso que les pudiéramos proporcionar sus padres.

Escuché voces amigas que querían hacerme ver que era un error. Que el mundo que se iban a encontrar fuera de la escuela no era el que ellas habían conocido y que no estarían preparadas para él. Que no sabrían competir.

Y ciertamente no saben competir, saben compartir, y a mí me llena de orgullo.

PS. Como resulta obvio, mi blog ha sufrido un pequeño “lifting”,ya le tocaba. Disculpar los posibles errores que poco a poco iré subsanando.

viernes, 5 de mayo de 2006

Tres historias de antes de la tregua

Hipercor, junio 1987. Dijeron que había pasado algo, pero nadie sabía muy bien el que. Con una cierta urgencia se fueron perfilando los detalles hasta que tuvimos una idea clara de lo que había pasado. Era absurdo, incomprensible. Iban surgiendo los nombres de desconocidos que dolían como si fueran amigos de toda la vida. En principio fueron 17 pero acabaron siendo 21. Había que hacer algo e hicimos lo único que sabíamos hacer, juntarnos a cientos de miles para compartir nuestra rabia, nuestro dolor. Nos habían herido en lo más profundo de nosotros mismos. Me pidieron que escribiera algo para leer ante la gente que marchaba en silencio. Empecé “somos muchos pero faltan 17…”. Lo leyó Nuria Espert. Lloré. Había puesto las palabras pero sabía que me lo habían dictado otros.

Ernest Lluch, noviembre 2000. Lo conocí al poco tiempo de regresar de Valencia dónde además de labrarse un prestigio en la Universidad, fundó la peña barcelonista. Charlamos un buen rato y me pareció un buen tipo. A lo largo de los años coincidimos en diversas ocasiones y aún en su etapa de ministro siempre tenía un momento para interesarse por los demás. Supo abandonar las miserias del día a día de la política y encontrar su lugar en el mundo. Se hizo un hueco bajo el sol para, desde su bonhomía, aproximarse a una cierta idea de felicidad. Nos lo quitaron una noche de noviembre. Escuché la noticia en la radio, lloré y tuve la sensación que el mundo se nos caía encima.

Miren, marzo 2002. La conocí en Madrid. Era muy joven y muy bonita. Desbordaba actividad. Desde hacía tres años no podía moverse a ningún sitio sin llevar pegado a un desconocido con pistola. Era concejal en un pueblo de Vizcaya, de la margen izquierda. Me dijo que lo que más anhelaba era poder hacer de nuevo una vida normal. Poder entrar a una tienda y comprar ropa interior sin que antes alguien no revisara el probador. Sin que alguien que no había elegido compartiera la intimidad de su vida. Nunca supe que decirle.

martes, 28 de marzo de 2006

Escribir de nuevo

Mi primera intención era pediros a todos disculpas por esta prolongada e inexplicada ausencia, pero después de leer a Gustavo Muñoz , me inclino por pedir perdón. Es, ciertamente un perdón extraño, no creo haber ofendido a nadie, pero estoy seguro que silencio también hiere.

Siempre he sentido una cierta envidia por aquellas personas que tienen facilidad para escribir. No me refiero a escribir bien o mal, que en definitiva eso es tan solo una opinión subjetiva, sino a quienes se plantan ante un teclado o un folio y son capaces de hilvanar líneas y más líneas a una gran velocidad, presos de un automatismo febril. Yo no puedo.

Aunque pueda parecer increíble, y de hecho acepto que lo es, siempre me he ganado la vida escribiendo. De todo. Desde relatos pornográficos a discursos políticos –que nadie se queje que he puesto fácil la analogía-, de entrevistas o reportajes a informes o estudios. Cualquier cosa. Todo ha valido. Y en todo lo que he hecho se ha ido quedando una parte de mi, hasta quedarme vacío.

Cuando escribo algo tengo que saber primero que es lo que quiero decir y también la manera como quiero decirlo. Después las palabras surgen solas. Pero cada una de ellas duele. Y al final, cuando he acabado, se apodera de mi una cierta sensación de desamparo y un gran vacío.

En esta ocasión, el vacío ha costado mucho de llenar. Me resultaba imposible escribir alguna cosa. Y tampoco me era fácil leer. Necesitaba distancia. Ocuparme de otras cosas para olvidarme de mi. Pasó, y aquí estoy de nuevo.

Por dedicarme a lo que me dedico reconozco el valor de las palabras. Y en mi corazón se han ido almacenando muchas y muy valiosas. Las vuestras. Se han ido juntado, encadenando. Formando una preciosa argamasa que me ha devuelto la necesidad de decir algo. De proclamar un inmenso agradecimiento. De gritar simplemente ¡Os quiero!.

Alguien, alguna vez escribió que mis palabras nacían de mojar la pluma en la sangre. Aunque fuera de contexto pueda parecer otra cosa, en realidad era un elogio. Quería decir que escribo con los sentimientos. Y es así. Y aunque me gusta pasar por el tamiz de la razón los sentimientos, todo siempre lo he escrito con el corazón. El mismo que para siempre permanecerá abierto a todos vosotros.

Gracias.

lunes, 9 de enero de 2006

Este vacío no se llena

Se acabaron las fiestas, y no fueron especialmente buenas. Tenía muchas cosas pendientes, tenía también planes, tenía tiempo y tenía muchas ganas de disfrutar del frío. Pero la vida tenía otra idea. Una idea perversa. La de llevarse a mi padre. Y cumplió. Dos días después de Navidad.

Durante estos días no me apetecía demasiado escribir y también he dado muchas vueltas a si debía hacerlo. Si era un tema que debería aparecer aquí o no. Soy de una tradición muy pudorosa con el dolor y plasmarlo públicamente, no me parecía lo más adecuado pero, por otra parte, el tema me perseguía. Finalmente, supongo, los fantasmas es mejor exorcizarlos.

Le vi morir. Poco a poco, tranquilamente, sedado y sin sufrir. Cuando la máquina indicó el cero, cuando dejó de respirar, estalló el dolor. Un dolor animal, irracional que se expresa en llanto. Después el dolor remite y lo que realmente queda es una pesada tristeza.

Mi padre se fue, y lo hizo tal y como él quería. Sin símbolos, sin ceremonias, sin ruido. Unas horas para quien quisiera pudiera despedirse y luego directamente al crematorio. Las cenizas, dentro de poco estarán en el mar.

Durante esas horas desfiló mucha gente por el tanatorio. La familia, claro. La que va quedando. La familia es dispersa, y en estos tiempos cuando en mi círculo familiar ya nadie se casa, cuando no hay bautizos ni comuniones, la única ceremonia que queda, aquella en la que periódicamente nos reencontramos primos y más primos, es la de los entierros.

Estaban también aquellos que asistieron por mí. Mis amigos, Mucha más gente de la que hubiera creído. Es realmente importante sentirte querido y acompañado en un momento así. Gracias de todo corazón. Que rápido que circulan las noticias. Hubo montones de sms, llamadas –algunas muy impactantes por la circunstancia del interlocutor- e incluso telegramas. Nuevamente gracias. Esa compañía es realmente importante. Gracias también a las ausencias, porque finalmente te descubren la calidad humana del ausente.

Y finalmente, pero en realidad los más importantes, estaban los que vinieron por él. Sus compañeros de partido –no importa cual, porque para él solamente había uno verdadero-, tanto o más mayores que él. Ese partido donde encontró el ámbito perfecto para hacer lo que más le gustaba en la vida, discutir.

Sus compañeros del fútbol, de tantas tardes de domingo. Eterno socio del Barça, recuerdo cuando, después de un mal resultado, llegaba cariacontecido a casa y soltaba su diatriba preferida “son una pandilla de pepas” proclamaba con aire resignado refiriéndose a los jugadores. Si este año la enfermedad le hubiera dejado, seguro que habría sido feliz, no llegó a tiempo del 0-2 al Español. Lástima.

Y estaba también la gente del barrio. De esa plaza donde durante tantos años tuvo su kiosco de venta de prensa. Él, un obrero fresador que se reconvirtió en kiosquero. Estaba la gente del colmado, los del bar, los de la tocinería, los de la casa de comidas… Todos los que formaban parte de ese pequeño universo que fue su universo durante tantos años.

Era mi padre. Nada le resulto fácil en la vida. Pertenecía a una generación que las pasó muy putas. Todos los sacrificios tenían un único sentido, su hijo. Eso le redimía de los malos momentos. No sabía transmitir el cariño pero yo lo sentí, así como su orgullo. Hoy me descubro en sus gestos, en su manera de mirar, en tantos detalles… y estoy triste y lo echo de menos.