Barcelona y el software libre

Hay temas que prefiero no comentar. Que me resisto muy mucho a comentar. Unos pertenecen a aspectos íntimos de mi vida, otros, simplemente creo que hay quien lo hace mejor. Lo relacionado con la tecnología y la informática en general es uno de ellos. Pero hace tiempo que me muerdo la lengua con un tema y ya tengo ganar de sacarlo.
En cuestiones de informatica soy un usuario bastante normalito. Utilizo mi ordenador para escribir, navegar, gestionar mis fotos, mi música y lo que normalmente hace la mayoría de la gente. Ciertamente mi relación con la informática empezó hace muchos años, cuando dejaba a la familia sin televisor para poder utilizar mi añorado Spectrum. Desde entonces siempre he tenido a mano alguno de estos cachivaches. Del Spectrum pasé a ordenadores con DOS y después he utilizado todas las versiones de Windows, desde la 3.11 hasta la XP.
Hace tiempo me cansé de paranoias de seguridad, de cuelgues, me cansé de piratear programas... y decidí pasarme al software libre. Uso la distribución de Linux, Ubuntu y me siento plenamente satisfecho. Me permite hacer todo lo que hacía y he dejado atrás todas aquellas cosas que me molestaban de Windows. No soy ningún profeta. Me parece muy bien que cada cual utilice lo que le parezca mejor y que haga de su tiempo y dinero lo que le venga en gana.
Pero una cosa es la opción personal y otra muy distinta lo que hace la Administración con nuestro dinero. Me escandaliza lo que están pagando nuestras administraciones en concepto de licencias a una empresa privada cuando hay alternativas mucho más baratas e igual de satisfactorias. ¿Qué pensaríamos si nuestro ayuntamiento estuviera comprando centenares de autobuses a una determinada empresa cuando podría obtener los mismos a un 10% del precio total? Hablaríamos de corrupción, de estafa, pediríamos dimisiones y saldría en la portada de todos los diarios. Pues bien, esto es lo que está pasando en la mayoría de nuestros ayuntamientos y nadie dice nada. Se pagan centenares de millones en concepto de licencias a una única empresa y se obvia la alternativa del software libre.
En esta campaña electoral nuestros candidatos se han llenado la boca con la palabra talismán: Internet. La mayoría han prometido acceso wifi gratuito en nuestras ciudades, algunos hasta incluso se han paseado por Second Life, pero no he oído a nadie hablar de software libre.
Periódicamente el ayuntamiento de mi ciudad, Barcelona, se descuelga con el anuncio de migración a software libre. La última vez lo anunció en el 2004 el concejal de Ciudad del Conocimiento, Jaume Oliveras: "se trata de hacer esta migración de forma progresiva, para evitar cambios traumáticos y futuros problemas". Continuaba el concejal explicando que, “actualmente el sistema operativo que usa el Ayuntamiento es una versión antigua de Windows, Windows NT, al pensar en actualizarlo, en lugar de pasar a XP como ha hecho la Diputación, nos hemos planteado esta vía alternativa", afirmaron las mismas fuentes. La realidad es muy distinta, durante 2006 se ha completado la migración de los más de 8.000 ordenadores del ayuntamiento a XP. Y el pago de licencias a una empresa privada continua.
El cambio a software libre lo han hecho diferentes administraciones locales, desde el Ayuntamiento de Zaragoza, hasta el de Munich. Parlamentos, como el francés, sí hasta la bolsa de Nueva York se ha pasado al software libre. Pero aquí no, aquí continuamos pagando licencias. ¿hasta cuando?![]()
PS. Después de escribir mi diatriba personal, leo en VilaWeb que “el Ayuntamiento de Barcelona pagará 524.000 euros en concepto de licencias de Microsoft Office”. Y que la razón que esgrime el Instituto Municipal de Informática para no utilizar Open Office es que “se han producido seis millones de documentos con programario Microsoft lo que significa que si hubiera tan solo un 2% de errores al abrirlo con Open Office, los trabajadores tendrían que dedicar demasiadas horas a enmendarlos”. Fantástico, el 99% de los documentos producidos son terminales y nunca, nunca, se vuelven a abrir una vez realizados. Pero no importa al político que toma la decisión es fácil engañarlo, en cuestiones de informática se tragan todo lo que les dicen. Me da pena que sean los propios técnicos de informática, que tendrían que, por definición, ser el sector más innovador de la administración los que se hayan vuelto los más conservadores. Hoy estoy que muerdo.











