viernes, 24 de agosto de 2007

Vuelve el fútbol

"¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales." Eduardo Galeano.

Soy futbolero, lo confieso. Mi equipo es, por supuesto, el FC Barcelona. Me gustaría pensar que no soy fanático pero en realidad soy de los que disfruta viendo perder al Real Madrid. Aunque, y esto nunca lo reconoceré en público, alguna vez he disfrutado viéndole jugar y no precisamente perder.

Pero en mi corazón hay sitio para otro equipo, el Atlético de Madrid. Es mi segundo equipo, y lo es desde que tengo uso de razón. Hace muchos años, el fútbol era otra cosa, pienso que mejor. Era normal que los niños acompañaran a sus padres a los estadios y que las aficiones se mezclaran sin ningún problema. Un domingo, cuando yo era muy chiquito, acompañaba a mi padre al Nou Camp para ver un Barcelona-Atlético de Madrid. En la grada teníamos de vecinos a un chaval de mi misma edad con su padre. En apariencia nada nos diferenciaba, solamente el hecho de que él llevaba a su cuello anudada una bufanda rojiblanca y en el mío reposaba una blaugrana. Durante el partido, mientras nuestros padres se apasionaban, discutían y disfrutaban de una tarde de fútbol, nosotros nos dedicamos a lo propio de nuestra edad, jugar, divertirnos, molestar a los mayores y, en definitiva pasárnoslo estupendamente. Cuando acabó el partido, creo que nunca llegué a saber el resultado, nos intercambiamos las bufandas y nos despedimos. Ellos regresaban a Madrid y nosotros a casa.

Por supuesto nunca supe nada más de ellos, pero si que aprendí una cosa. Que detrás de los colores rojo y blanco había una gente maravillosa, y el paso de los años, las experiencias de la vida no han hecho más que confirmarlo.

Es difícil sobrevivir a la sombra del Imperio Blanco, pero es posible porque como dijo alguien, “el fútbol es un sentimiento”. Y hay sentimientos que encarnan una manera de ver la vida. Siempre me han gustado las campañas de publicidad del Atleti y este anuncio define mejor que ningún discurso lo que encarna el Atlético de Madrid.

Visca el Barça, Aupa Atleti

lunes, 20 de agosto de 2007

En la muerte de un amigo


Poco antes de vacaciones murió un amigo. Hacía tiempo que se había instalado en Madrid y como el suceso nos sorprendió a todos fue imposible viajar para despedirle. Decidimos hacer un encuentro para recordarle.

Nos citamos en un lugar donde a él le gustaba mucho quedar. Nos encontramos en Boadas, donde en tantas ocasiones con él había empezado una noche. Eramos bastantes, conociéndolo no podía ser de otra manera. Hicimos una copa, hablamos de él y recordamos los buenos momentos. Eramos pequeños grupos de gente que apenas nos conocíamos entre si.

Estaba la gente del PSUC, la militancia política que nunca abandonó y que, en su tiempo le llevó a la Modelo. Estaba la gente del Ayuntamiento de Barcelona, los que con él trabajamos en Descentralización o en Relaciones Internacionales. Y estaba también la gente de Las Segovias, la ONG a la que dedicó los últimos años de su vida. Gente variopinta unida en el recuerdo común.

Entre nosotros comentábamos
-conoces a ese...
-si es de...
-Ah claro, es de otra vida.


Porque claro, Jordi tuvo muchas vidas, y allá estabamos para testimoniarlo. Nunca entenderá a las personas que, cuando mueren, las entierran con una bandera. Una persona es mucho más que una bandera, sea la que sea. Unos colores no pueden simbolizar la trayectoria vital de una persona. Nosotros, en nuestro encuentro, si que lo simbolizamos.

Un abrazo muy grande Jordi, hasta siempre amigo Forcén.

PS. Es triste volver así, pero era necesario.

lunes, 16 de julio de 2007

La pausa del verano

Me tomo un tiempo. Para viajar, leer, ver crecer la hierba, caminar por la montaña y disfrutar del mundo desde una cima. En fin, para hacer aquellas cosas que me gustan. También para conocer gente, hablar y sobre todo escuchar, escuchar mucho. Y aprender, tratar de aprender de los que saben más y también de los que saben menos.

Este año una vieja deuda con mi hija pequeña me lleva a París, afortunadamente Eurodisney quedó atrás y ahora le apetece conocer la ciudad. Conozco bien París, el trabajo y la vida me han llevado muchas veces, no es de las ciudades que más me apasionan pero tengo muchas ganas de verla a través de sus ojos. Después, el Erasmus de mi hija mayor me lleva a Dinamarca. De Escandinavia solamente conozco Estocolmo y fue por motivos profesionales, será una buena ocasión para ver un poco más y tratar de entender a una gente que la única vez que estuve me resulto francamente extraña.

Finalmente, con un poco de suerte me quedaran unos días para poder ir a mi refugio, una casita en un diminuto pueblo de montaña en el sur de Francia. Allí me espera Camilleri, Mankell y las 919 páginas de la última novela de Almudena Grandes. También los pastores, las vacas, los caballos libres en la montaña, las largas excursiones, los paisajes imposibles, la nieve perenne de las cimas...

Y en un suspiro de nuevo aquí. Os echaré de menos, más de lo que podáis imaginar. Pero nos reencontraremos y seguiremos creciendo, juntos en este invento tan fantástico que nos ha permitido conocernos. Un beso muy grande a todos y hasta pronto. Que el verano os resulte maravilloso.

lunes, 9 de julio de 2007

¡Qué mal lo llevo!

El universo tiene 15.000 millones de años. Es plano y se expande. La tierra tiene 5.000 millones de años. Es redonda y complicada. La vida tiene 300 millones de años. Antes no existió y algún día se acabará.

Todas las cosas que me importan tienen una edad. El papel 1.902 años, no dejo de utilizarlo ni un solo día de mi vida. El reloj 507 años, lo detesto pero no puedo vivir sin él. El inodoro 418 años, absolutamente imprescindible. La fotografía 185 años, fija mis recuerdos. La bicicleta 169 años, hoy no sabría ir a trabajar de otra manera. El saxofón 161 años, si él no hubiera conocido a Stan Getz. La luz eléctrica 128 años, combate la oscuridad, derrota la penumbra. El automóvil 122 años, me da una cierta libertad. La Coca Cola 121 años, fui su esclavo y hoy sé que puedo vivir sin ella. El cine 112 años, me emociona, me divierte, me hace reír, a veces llorar y, a veces, también me aburre. Los ositos de peluche 104 años, si ellos no hubiera podido disfrutar de algunas de las sonrisas más maravillosas de mi vida. La cremallera 93 años, cuantas veces la he utilizado en mi boca. El secador de pelo 87 años, gracias a él, la espera para entrar al lavabo se hace eterna. La televisión 82 años, junto con la hipoteca, el más maravilloso aglomerado familiar. La tostadora 81 años, mis desayunos no podrían ser de otra manera. La guitarra eléctrica 75 años, sin ella no hubiera existido Django Reinhardt. La tarjeta crédito 57 años, de que otra manera se puede llegar a fin de mes. El pc 29 años, sin él, esto no existiría. Los blogs 10 años, el mío algunos menos.

En tal día como hoy pasaron cosas importantes. En 1816 nació la República Argentina. En 1992 Sudáfrica acabó con el apartheid. Y aunque no sea tan importante para mí es vital, en 1937 empezaron a funcionar los primeros semáforos en Barcelona.

Hoy Tom Hanks cumple años y también Courtney Love. Y por muchos rodeos y vueltas que le dé, yo también. Él es un poco mayor que yo, ella un poco más joven.

Borges decía que el tiempo no se podía medir, pues si un día nunca es igual a otro, ¿cómo vamos a medir cosas diferentes?, No vamos a contrariar al maestro, desde hoy dejo de medir el tiempo.

lunes, 2 de julio de 2007

Escribiendo lo ya escrito


"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde en que, al despertar de un sueño agitado, Gregorio Samsa se encontró en su cama transformado en un horrible insecto. En otro lugar de la Mancha, Samsa escuchó asombrado las palabras de Lady Chatterley: “Espérame en tu casa del bosque. Iré con Justine, y llevaré sogas y un látigo, como a ti te gusta.” Mientras tanto, el coronel Buendía hacia morisquetas a los integrantes del pelotón de fusilamiento. Una mañana, al despertar de un sueño agitado, un horrible insecto se encontró en su cueva transformado en Gregorio Samsa. Le dio muchísimo asco."

No existe tragedia mayor que la de aquel que, habiendo tenido una idea, descubre con horror que alguien, alguna vez la tuvo antes. Bueno, ciertamente existen tragedias mayores, pero escrito de otra manera no hubiera quedado tan bonito. Ante la constatación de semejante realidad solamente existen dos opciones, llorar de impotencia o echarse el mundo por montera y persistir en el invento, a despecho del trabajo ya existente.

El texto que encabeza esta entrada pertenece a la novela Copyright de Jorge Maronna y Luis María Pescetti en la que se narran las aventuras de Lucas Modím de Bastos que, con el objeto de conquistar a su amada –una loca de la literatura-, decide escribir un libro y, sobreponiéndose a su innata incapacidad para la literatura, recurre a la colaboración involuntaria de Cervantes, Kafka, García Márquez, el Marqués de Sade, Dumas y Proust, entre otros, para escribir una obra que le llenará de galardones y le llevará a alcanzar en Nobel de Literatura.

No es la única historia de ficción que recurre al tema. Recuerdo con especial cariño y eterna admiración a Pierre Menard, autor del Quijote, de Jorge Luis Borges. “No quería componer otro Quijote –lo cual es fácil- sino el Quijote. Inútil agregar que no encaró nunca una transcripción mecánica del original; no se proponía copiarlo. Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran –palabra por palabra y línea por línea- con las de Miguel de Cervantes.” El otro relato que recordaba pertenece al artificio de la memoria. Me rondaba por la cabeza la historia del escritor que decide hacer la obra que le hará inmortal y que se encierra durante años con el único fin de escribirla. Al finalizar se presenta a su editor y le lleva el original, una obra que empieza “En un lugar de la Mancha...” y que es palabra por palabra la novela de Cervantes, no es una copia, trágicamente es fruto exclusivo de su imaginación. Estaba convencido que el relato era de Giovanni Papini, pero he sido incapaz de encontrarlo, con toda seguridad es tan solo un engaño de mi memoria. Me he dado cuenta que últimamente recurro mucho a Papini, es curioso observar como algo leído hace miles de años -de todo hace ya miles de años- se me hace tan presente ahora.

Borges y Papini, curiosa combinación. El argentino siempre sintió una respetuosa admiración por el italiano: "Si alguien en este siglo es equiparable al egipcio Proteo, ese alguien es Giovanni Papini, que alguna vez firmara Gian Falco, historiador de la literatura y poeta, pragmatista y romántico, ateo y después teólogo". Borges reconoció su influencia –y la intertextualidad- presente en alguna de sus obras: “yo tendría diez años cuando leí, en una mala traducción española, Lo trágico cotidiano y El piloto ciego. Otras lecturas los borraron. Sin sospecharlo, obré del modo más sagaz. El olvido bien puede ser una forma profunda de la memoria. Hacia 1969, compuse en Cambridge la historia fantástica "El otro". Atónito y agradecido, compruebo ahora que esa historia repite el argumento de "Dos imágenes en un estanque", fábula que incluye este libro.” Borges incluyó a Papini en su Biblioteca Personal y en un guiño -absolutamente borgiano- de la realidad Daniel Omar Azetti ganó el premio La Nación de 1997 con el cuento La ilusión que es una transcripción literal de Un espejo que huye de Papini.

La realidad siempre por delante de la ficción. Un palabrejo como intertextualidad se nos ha hecho familiar y la crónica del plagio forma parte ya de las páginas de cultura de la prensa. Quien quiera pasar un buen rato que no deje de visitar El Plagio Literario, “un portal dedicado a indagar sobre las relaciones entre la propiedad intelectual y la producción artística, particularmente en la literatura hispánica.” La sorpresa y la diversión están garantizadas.