
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde en que, al despertar de un sueño agitado, Gregorio Samsa se encontró en su cama transformado en un horrible insecto. En otro lugar de la Mancha, Samsa escuchó asombrado las palabras de Lady Chatterley: “Espérame en tu casa del bosque. Iré con Justine, y llevaré sogas y un látigo, como a ti te gusta.” Mientras tanto, el coronel Buendía hacia morisquetas a los integrantes del pelotón de fusilamiento. Una mañana, al despertar de un sueño agitado, un horrible insecto se encontró en su cueva transformado en Gregorio Samsa. Le dio muchísimo asco."
No existe tragedia mayor que la de aquel que, habiendo tenido una idea, descubre con horror que alguien, alguna vez la tuvo antes. Bueno, ciertamente existen tragedias mayores, pero escrito de otra manera no hubiera quedado tan bonito. Ante la constatación de semejante realidad solamente existen dos opciones, llorar de impotencia o echarse el mundo por montera y persistir en el invento, a despecho del trabajo ya existente.
El texto que encabeza esta entrada pertenece a la novela Copyright de Jorge Maronna y Luis María Pescetti en la que se narran las aventuras de Lucas Modím de Bastos que, con el objeto de conquistar a su amada –una loca de la literatura-, decide escribir un libro y, sobreponiéndose a su innata incapacidad para la literatura, recurre a la colaboración involuntaria de Cervantes, Kafka, García Márquez, el Marqués de Sade, Dumas y Proust, entre otros, para escribir una obra que le llenará de galardones y le llevará a alcanzar en Nobel de Literatura.
No es la única historia de ficción que recurre al tema. Recuerdo con especial cariño y eterna admiración a Pierre Menard, autor del Quijote, de Jorge Luis Borges. “No quería componer otro Quijote –lo cual es fácil- sino el Quijote. Inútil agregar que no encaró nunca una transcripción mecánica del original; no se proponía copiarlo. Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran –palabra por palabra y línea por línea- con las de Miguel de Cervantes.” El otro relato que recordaba pertenece al artificio de la memoria. Me rondaba por la cabeza la historia del escritor que decide hacer la obra que le hará inmortal y que se encierra durante años con el único fin de escribirla. Al finalizar se presenta a su editor y le lleva el original, una obra que empieza “En un lugar de la Mancha...” y que es palabra por palabra la novela de Cervantes, no es una copia, trágicamente es fruto exclusivo de su imaginación. Estaba convencido que el relato era de Giovanni Papini, pero he sido incapaz de encontrarlo, con toda seguridad es tan solo un engaño de mi memoria. Me he dado cuenta que últimamente recurro mucho a Papini, es curioso observar como algo leído hace miles de años -de todo hace ya miles de años- se me hace tan presente ahora.
Borges y Papini, curiosa combinación. El argentino siempre sintió una respetuosa admiración por el italiano: "Si alguien en este siglo es equiparable al egipcio Proteo, ese alguien es Giovanni Papini, que alguna vez firmara Gian Falco, historiador de la literatura y poeta, pragmatista y romántico, ateo y después teólogo". Borges reconoció su influencia –y la intertextualidad- presente en alguna de sus obras: “yo tendría diez años cuando leí, en una mala traducción española, Lo trágico cotidiano y El piloto ciego. Otras lecturas los borraron. Sin sospecharlo, obré del modo más sagaz. El olvido bien puede ser una forma profunda de la memoria. Hacia 1969, compuse en Cambridge la historia fantástica "El otro". Atónito y agradecido, compruebo ahora que esa historia repite el argumento de "Dos imágenes en un estanque", fábula que incluye este libro.” Borges incluyó a Papini en su Biblioteca Personal y en un guiño -absolutamente borgiano- de la realidad Daniel Omar Azetti ganó el premio La Nación de 1997 con el cuento La ilusión que es una transcripción literal de Un espejo que huye de Papini.
La realidad siempre por delante de la ficción. Un palabrejo como intertextualidad se nos ha hecho familiar y la crónica del plagio forma parte ya de las páginas de cultura de la prensa. Quien quiera pasar un buen rato que no deje de visitar El Plagio Literario, “un portal dedicado a indagar sobre las relaciones entre la propiedad intelectual y la producción artística, particularmente en la literatura hispánica.” La sorpresa y la diversión están garantizadas.