lunes, 17 de septiembre de 2007

El sentido de la belleza


Confieso que la belleza me resulta un gran misterio. Es un concepto que se escapa completamente a mi afán por racionalizarlo todo.

Sobre la belleza se han escrito grandes tratados filosóficos. Es un tema que viene colgando desde que se lo formularon los presocráticos, hasta hoy que Umberto Eco ha publicado Historia de la belleza.

El maestro Borges decía que “la belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.” Como casi siempre, tenía razón. Dostoiewsky lo formulaba más secillamente: “es difícil juzgar la belleza: la belleza es un enigma”.

Un enigma que se me manifiesta en numerosas ocasiones. Sobretodo cuando me reencuentro con mujeres que hacía mucho tiempo que no veía y que en su día me resultaban muy hermosas. Una vez superada la sorpresa inicial, la que pone por delante el paso del tiempo, una vez que ha transcurrido ese ligero instante, vuelven a ser las mujeres hermosas que conocí en su día. También me ocurre lo contrario, me reencuentro con mujeres que en su día no me parecían hermosas y a las que el gimnasio y el cirujano les han dado una nueva vida, y que cuando las veo pienso “está bonita”, pero que a los pocos segundos, desvanecida la sorpresa inicial, vuelven a parecerme absolutamente anodinas y pierden por completo su encanto.

Tengo una amiga bellísima y soy incapaz de dejar de expresárselo cada vez que la veo. Ella me contesta “son tus ojos”, daría cualquier cosa porque algún día se pudiera ver a través de mis ojos. Esta semana es un año más hermosa.

Estos últimos días la vida se me ha complicado un poco y no puedo atender las cosas de la manera me que gustaría. Disculpas a todos, espero solucionarlo lo más rápido que pueda.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Segunda Guerra Mundial, galeria de personajes

El dos de septiembre es la fecha que oficialmente conmemora el final de la Segunda Guerra Mundial. En estos días se recuerda y ensalza la memoria de militares y políticos que fueron protagonistas de la tragedia. Pero hubo muchos otros personajes que merecen el recuerdo. Estos son algunos de ellos.

El uno de agosto de 1941, en el campo de Auschwitz, el franciscano polaco Maksymilian Kolbe, con el número 16.670, se ofrece voluntario para sustituir a otro deportado, padre de familia, que el comandante adjunto del campo acaba de señalar como rehén tras la evasión de un prisionero. Kolbe entra, con otros nueve prisioneros totalmente desnudos, en un local de 3x3 metros sin luz. Durante catorce días, los alemanes no les dieron ni alimento ni agua. Al decimoquinto día, no quedaban más que tres supervivientes, entre ellos el padre Kolbe. Fueron asesinados.

Febrero de 1943. En Munich, un grupo de estudiantes anti-nazis dirigidos por Hans y Sophie Scholl, publican las cartas de la Rosa Blanca. Después de Stalingrado apelan a los oficiales alemanes a romper con Hitler. El 19 de febrero organizan una manifestación en Munich. Son denunciados, arrestados y torturados. Hans y Sophie Scholl mueren, decapitados con un hacha, el 22 de febrero. Hans tenía 25 años y su hermana Sophie, 22.

El 17 de mayo de 1944, en el campo de Ravensbrück. Milena Jesenská, de la resistencia checa, muere de agotamiento. Periodista y traductora, había traducido al checo a Apollinaire y Gorky. Fue amiga de Franz Kafka, quien un día les escribió: “tienes tanta vida y esa mirada tan profunda...”

El 13 de febrero de 1942, el escritor austriaco Stefan Zweig, exiliado en Brasil, se suicida. Acaba de leer en los periódicos que, en el barrio judío de Viena, las autoridades han ordenado que se corte el gas a causa del elevado número de suicidios.

Emigrado a Paris en 1933, el filoso alemán Walter Benjamin obtiene un visado para los EE. UU. Huye de Francia y es arrestado en la frontera española. Cuando se entera que Franco va a entregarlo a la Gestapo se suicida en la carcel durante la noche de 26 al 27 de septiembre de 1940.

La foto de este hombre simbolizó en el mundo entero la tristeza y la derrota de Francia. Fue el primer parisino fusilado por los alemanes. Se había negado a denunciar a sus compañeros, atrapados en una reyerta con soldados alemanes. Fue fusilado el 23 de diciembre de 1940, dos días antes de la Navidad. Tenía 28 años y se llamaba Jacques Bonsergent.

Neus Català Pallejà es la única superviviente catalana viva del campo de concentración de Ravensbrük. Nació en 1915 en un pueblecito del Priorato, Guiamets. Al inicio de la guerra civil se trasladó a Barcelona y se diplomó en enfermería en 1937. En 1939 cruzó la frontera con 180 niños, huérfanos de la colonia Negrín de Premià de Dalt que estaban a su cargo. Colaboró con la resistencia francesa centralizando en su casa la recepción de mensajes, armas y documentación., hasta que la delación del farmacéutico de Sarlat provocó su detención en 1943. Recluida y torturada en Limoges, en 1944 fue deportada a Ravensbrük. Actualmente preside la Amical de Ravensbrük. El 2006 fue elegida por votación popular Catalana del año, en un certamen que anualmente organizan diferentes medios de comunicación de Cataluña. Fue elegida por su trabajo en defensa de la memoria de las más de 92.000 mujeres asesinadas en Ravensbrück. El reconocimiento efectuado por votación popular indica que su trabajo no es en vano.

Con excepción de los que corresponden a Neus Català que están extraídos de la Viquipèdia, los datos pertenecen al imprescindible documental de Frédéric Rossif, De Nuremberg à Nuremberg.

viernes, 24 de agosto de 2007

Vuelve el fútbol

"¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales." Eduardo Galeano.

Soy futbolero, lo confieso. Mi equipo es, por supuesto, el FC Barcelona. Me gustaría pensar que no soy fanático pero en realidad soy de los que disfruta viendo perder al Real Madrid. Aunque, y esto nunca lo reconoceré en público, alguna vez he disfrutado viéndole jugar y no precisamente perder.

Pero en mi corazón hay sitio para otro equipo, el Atlético de Madrid. Es mi segundo equipo, y lo es desde que tengo uso de razón. Hace muchos años, el fútbol era otra cosa, pienso que mejor. Era normal que los niños acompañaran a sus padres a los estadios y que las aficiones se mezclaran sin ningún problema. Un domingo, cuando yo era muy chiquito, acompañaba a mi padre al Nou Camp para ver un Barcelona-Atlético de Madrid. En la grada teníamos de vecinos a un chaval de mi misma edad con su padre. En apariencia nada nos diferenciaba, solamente el hecho de que él llevaba a su cuello anudada una bufanda rojiblanca y en el mío reposaba una blaugrana. Durante el partido, mientras nuestros padres se apasionaban, discutían y disfrutaban de una tarde de fútbol, nosotros nos dedicamos a lo propio de nuestra edad, jugar, divertirnos, molestar a los mayores y, en definitiva pasárnoslo estupendamente. Cuando acabó el partido, creo que nunca llegué a saber el resultado, nos intercambiamos las bufandas y nos despedimos. Ellos regresaban a Madrid y nosotros a casa.

Por supuesto nunca supe nada más de ellos, pero si que aprendí una cosa. Que detrás de los colores rojo y blanco había una gente maravillosa, y el paso de los años, las experiencias de la vida no han hecho más que confirmarlo.

Es difícil sobrevivir a la sombra del Imperio Blanco, pero es posible porque como dijo alguien, “el fútbol es un sentimiento”. Y hay sentimientos que encarnan una manera de ver la vida. Siempre me han gustado las campañas de publicidad del Atleti y este anuncio define mejor que ningún discurso lo que encarna el Atlético de Madrid.

Visca el Barça, Aupa Atleti

lunes, 20 de agosto de 2007

En la muerte de un amigo


Poco antes de vacaciones murió un amigo. Hacía tiempo que se había instalado en Madrid y como el suceso nos sorprendió a todos fue imposible viajar para despedirle. Decidimos hacer un encuentro para recordarle.

Nos citamos en un lugar donde a él le gustaba mucho quedar. Nos encontramos en Boadas, donde en tantas ocasiones con él había empezado una noche. Eramos bastantes, conociéndolo no podía ser de otra manera. Hicimos una copa, hablamos de él y recordamos los buenos momentos. Eramos pequeños grupos de gente que apenas nos conocíamos entre si.

Estaba la gente del PSUC, la militancia política que nunca abandonó y que, en su tiempo le llevó a la Modelo. Estaba la gente del Ayuntamiento de Barcelona, los que con él trabajamos en Descentralización o en Relaciones Internacionales. Y estaba también la gente de Las Segovias, la ONG a la que dedicó los últimos años de su vida. Gente variopinta unida en el recuerdo común.

Entre nosotros comentábamos
-conoces a ese...
-si es de...
-Ah claro, es de otra vida.


Porque claro, Jordi tuvo muchas vidas, y allá estabamos para testimoniarlo. Nunca entenderá a las personas que, cuando mueren, las entierran con una bandera. Una persona es mucho más que una bandera, sea la que sea. Unos colores no pueden simbolizar la trayectoria vital de una persona. Nosotros, en nuestro encuentro, si que lo simbolizamos.

Un abrazo muy grande Jordi, hasta siempre amigo Forcén.

PS. Es triste volver así, pero era necesario.

lunes, 16 de julio de 2007

La pausa del verano

Me tomo un tiempo. Para viajar, leer, ver crecer la hierba, caminar por la montaña y disfrutar del mundo desde una cima. En fin, para hacer aquellas cosas que me gustan. También para conocer gente, hablar y sobre todo escuchar, escuchar mucho. Y aprender, tratar de aprender de los que saben más y también de los que saben menos.

Este año una vieja deuda con mi hija pequeña me lleva a París, afortunadamente Eurodisney quedó atrás y ahora le apetece conocer la ciudad. Conozco bien París, el trabajo y la vida me han llevado muchas veces, no es de las ciudades que más me apasionan pero tengo muchas ganas de verla a través de sus ojos. Después, el Erasmus de mi hija mayor me lleva a Dinamarca. De Escandinavia solamente conozco Estocolmo y fue por motivos profesionales, será una buena ocasión para ver un poco más y tratar de entender a una gente que la única vez que estuve me resulto francamente extraña.

Finalmente, con un poco de suerte me quedaran unos días para poder ir a mi refugio, una casita en un diminuto pueblo de montaña en el sur de Francia. Allí me espera Camilleri, Mankell y las 919 páginas de la última novela de Almudena Grandes. También los pastores, las vacas, los caballos libres en la montaña, las largas excursiones, los paisajes imposibles, la nieve perenne de las cimas...

Y en un suspiro de nuevo aquí. Os echaré de menos, más de lo que podáis imaginar. Pero nos reencontraremos y seguiremos creciendo, juntos en este invento tan fantástico que nos ha permitido conocernos. Un beso muy grande a todos y hasta pronto. Que el verano os resulte maravilloso.