Treinta fantasmas y un suspiro
Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick escriben en el prólogo de 2001: una Odisea del Espacio, “Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra.” El cálculo es tan bueno como cualquier otro. En todo caso, la cifra es apabullante.
Cien mil millones de personas, cien mil millones de sueños, historias, tragedias y anhelos. Y ¿de cuantas de ellas tenemos consciencia?, de muy poquitas, seguro. Dicen que nadie muere del todo mientras está vivo su recuerdo, pero muy pocos recuerdos permanecen. Ni tan siquiera los de aquellos que se esfuerzan en dejar huella. Nuestras ciudades se pueblan de estatuas en recuerdo de personas que no significan nada para nadie. Los nombres de nuestras calles nos remiten a personas que significaron algo en algún momento pero que hoy tan solo son direcciones de correo. Y esos son los supuestamente más afortunados.
Están también los que se esforzaron en algo tan relativo como “pasar a la posteridad” y hoy residen en el más absoluto olvido. Cuantos políticos, escritores, científicos... que fueron importantes en siglos anteriores y de los que hoy no hay la más mínima memoria. La inmortalidad no se compra, pero hay quien se esfuerza. Ricos que legan sus fortunas a fundaciones para que perpetúen su recuerdo y se engañan creyendo que dentro de algunos años su nombre será algo más que una mera referencia postal.
He conocido gente obsesionada por el contenido de las supuestas seis líneas que les dedicará la Enciclopedia una vez que mueran. Nunca he entendido ese afán por ser fantasmas antes de tiempo.
Fantasmas, a cada uno de nosotros le corresponden treinta. Yo tengo el mío particular, una persona que ya solo vive en mi recuerdo. Soy la única persona viva que conserva referencia de él. Cuando yo muera, él desaparecerá conmigo. Su memoria, como la de la mayoría de nosotros no permanecerá más allá de un centenar y pico de años. En realidad un suspiro para los 4600 millones de años de nuestro planeta. Y siendo como es nuestro paso por la Tierra un mero suspiro ¿cómo es posible que haya quien se empeñe en hacerlo tan dificil?









7 Comments:
no es necesario ir tan lejos para encontrar a quién nadie no se recuerda... escritores de hace un siglo, músicos, matemáticos?
no hace falta, Mint...
yo ya no recuerdo con cuánta gente me crucé durante el día de hoy.
y seguro que más de uno ni siquiera tiene nadie a quién recordar.
... cuando se nos termina la memoria ajena, donde vamos?
yo fantasmas solo he visto uno y es el que yo misma me he creado alguna que otra noche; el fantasma de lo pendiente.
disfruta de los recuerdos, ahora que aún los tienes.
beso.
beso.
beso.
.......... beso.
Así es el ser humano, no se resigna a morir y no lo tiene en cuenta. Así se comportan y así los sufrimos.
Nada como recordar los versos de Jorge Manrique para poner las cosas en su sitio:
Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida;
cómo se viene la muerte
tan callando;
.......
Creo que esa puñetera manía de ponerlo difícil, algo que yo tampoco entiendo (aunque supongo que también contribuyo a ello), parte de nuestro propio deseo de pasar a la historia. Da miedo...
Un beso
No deberíamos preocuparnos más de "permanecer" en el recuerdo que ocuparnos del mundo en que vivimos. Complicar las cosas, ponerlas difíciles tampoco, porque es más importante el hoy que el recuerdo en el mañana o por lo menos así debería ser ¿no?. Besos
me ha encantado el post, da que pensar esos 30 fantasmas enredados en nuestra sombra...
y sobre la gente que quiere ser uno mas de esos, pues que lo intenten, hay formas mejores de pasar el tiempo, pero..
Yo creo que es porque el ego es el centro de sus vidas, el reconocimiento es imporatnte pero siempre y cuando no sea una obsesión. Todo en su justa medida, equilibrio. Fácil decirlo, complicado llevarlo a cabo, pero NO IMPOSIBLE. Un besazo,
KiSS!!
Sólo trasciende el que ha dejado algo positivo a la humanidad y nunca ha pensado más que en lograr ese objetivo o por lo menos intentarlo, sin preocuparse si iban a pasar a la gloria por ello. Creo, bah. besotones .
Post a Comment