De nuevo en marcha
Cuando empecé con todo esto decidí que había dos temas de los que no quería hablar, pertenecen a una esfera de mi vida que no me apetecía compartir, pero las cosas cambian. Y lo hacen porque uno de ellos tiene mucho que ve con esta prolongada ausencia.
La vida no es fácil, para nadie, y cada uno de nosotros arrostra situaciones con las que hemos de aprender a convivir y que nos acaban definiendo y explicando. Desde hace mucho años (demasiados) padezco una enfermedad que ha acabado modelando mi forma de ser, de pensar, de actuar y de relacionarme con la vida y con el mundo.
Durante muchos años, el dolor ha sido un compañero permanente, el más fiel y también el más indeseable. Un constante recordatorio de mi realidad pero también un acicate, hace mucho, mucho tiempo que decidí que no iba a impedirme desarrollar mi vida con plena normalidad y a esa idea he intentado mantenerme fiel y, en la medida de lo posible creo que lo he conseguido.
Pero una cosa son los propósitos y otra la realidad. Como en una extraña ceremonia, cada tres meses, mi médico me somete al HAQ-DI (Health Assessment Questionnaire Disability Scale) un cuestionario que sirve para valorar de que manera afecta la enfermedad a la vida diaria y ahí, en ese test poco a poco me he ido descubriendo.
El me pregunta si tengo alguna dificultad para cortar la comida con cuchillo y tenedor y yo me doy cuenta que no tengo ninguna sencillamente porque hace mucho tiempo que no como un bistec porque no puedo cortarlo, el me pregunta si tengo alguna dificultad para abrocharme los zapatos y yo me doy cuenta que como efectivamente no puedo, uso mocasines... La realidad de la enfermedad ha ido modificando mi manera de actuar.
Pero también la manera de pensar y de vivir. El hecho de no saber de que manera me iba a encontrar en las próximas horas, días o semanas me ha convertido en una persona que vive en la inmediatez. El hacer planes (a medio o largo plazo) me genera angustia y me he descubierto absolutamente incapaz de poder hacerlos.
Esto era así hasta ahora.
Después de tantos años probando todo tipo de tratamientos, desde las sales de oro, a los antimaláricos, pasando por el Metotrexato o la leflunomida, poco antes del verano, mi médico me comento la posibilidad de iniciar un tratamiento biológico con infliximab, después de realizar las pruebas correspondientes y valorarlo a conciencia lo iniciamos hace seis meses y el cambio ha sido espectacular. Hoy soy otra persona.
He pasado de los más de 60 medicamentos que, en épocas malas, debía consumir a la semana a simplemente ir al hospital cada ocho semanas para que durante unas tres horas me inyecten el preparado y a continuación VIVIR.
Te descubres no teniendo que pedir a nadie que te abra una botella de agua, comiéndote un churrasco, llevando zapatos con cordones, disfrutando de las actividades que como ir en bicicleta, el esquí o la montaña, antes eran un acto de afirmación y voluntad y ahora las gozas de verdad. Te descubres haciendo planes, y disfrutando del hecho de hacerlos. Y el dolor, ese antiguo compañero, pasa a ser un recuerdo.
Pero aunque parezca mentira, un cambio así, tan a mejor y tan radical, no tiene porque ser fácil de gestionar. Y no lo ha sido. He tenido que aprender a vivir de otra manera y en eso estamos. Durante muchos años he intentado prescindir de las señales de mi cuerpo porque lo único que hacían era plasmar la memoria de mi enfermedad a tener que estar pendiente de él para prevenir cualquier complicación derivada del tratamiento. En este tiempo he estado muy pendiente de eso. Y también del temor de que las cosas salieran mal, pero no salen mal.
He necesitado mucho tiempo para mi, y lo he tenido. Pero ahora estoy aquí de nuevo, y con ganas de quedarme mucho tiempo. Gracias por la paciencia y hasta pronto.
PS. Siempre me gustó la belleza, la magia y la poesía que encierran los lugares abandonados, pero no me apetecía que el mío lo fuera. No.









8 Comments:
Querido Mint, estaba tan contenta al abrir tu página y ver que habías regresado, que pensé que no me podía poner más contenta por nada. Pues mentira, me he puesto mucho más contenta después de leer
el por qué de tu marcha, y sobre todo el por qué de tu vuelta.
Bienvenidos sean los avances de la ciencia que te permiten vivir sin dolor y con capacidad de disfrute de las cosas cotidianas. Las cosas pueden ir bien, van bien e irán mejor. Ya lo verás.
Beso. Hoy beso gordo.
¿Qué puedo decirte?
Que me alegro mucho de que estés bien, de que la Medicina haya logrado que tu enfermedad no te impida lo que tú escribes, y con mayúsculas: VIVIR.
Que esa Medicina te acompañe y te ayude. Que sigas teniendo el valor y la paciencia que habrás tenido que tener siempre. Que VIVAS todo y lo vivas a gusto.
¡¡¡Muchos besos, Mint!!!
¡Qué bien que estás de vuelta!
Me alegra mucho tu retorno a este mundo virtual.
He pasado por una situación de incapacidad temporal (fractura de colles mano derecha) y en pequeña escala me ha pasado como a ti. He vivido con una mano y dependiendo de los demás. He aprendido mucho durante este periodo de tiempo.
Supongo que lo tuyo te habrá enseñado todavía mucho más.
Ahora podrás disfrutar de las cosas con conocimiento de causa
Mi muy querido Mint, qué decirte! Te imagino en actitudes que has querido hacer y para lo que te encontrabas limitado y pienso en tus hijas, en tu perro querido, en tu familia y cómo y con qué fuerza compartirás más cosas todavía. Me has dado una gran alegría comprobando una vez más que se llora también por algo hermoso que le pasa a la gente que se quiere mucho aunque no se conozca personalmente. Por este medio muchos dejamos nuestra alma y así se hace posible el gran cariño. muchos besos desde lejos y tan cerca. Cris
Te leo, con los ojos llenos de lágrimas. Se mezcla la sensación de un grito ahogado, un NO!!!!!
Él no!
Y por otro lado tu "De nuevo en marcha", haciéndole frente a todo, y lo mejor,viviendo.
Sabés, por esas extrañas cosas que tiene la web, estás en mi corazón de un modo especial. (Creo que ya te hartaste de leer esto).
Y no puedo no sentir este escrito, como tantos otros tuyos, de manera especial.
O quizá, más que ningún otro.
Si pudiese abarzarte lo haría tan fuerte!
Tan fuerte!
Te dejo un beso, enormeeeeeeeee
Enorme!
Sabía que volverías. Lo intuía, aunque no siempre acierto, claro. Me alegro muchísimo de que lo hayas hecho, de que nos hayas abierto uno de esos temas de los que no quieres o querías hablar y de que nos cuentes tu maravillosa mejoría. Me alegro mucho.
Ahora puedes disfrutar otra vez de muchas cosas. Hazlo.
Un fuerte abrazo.
Gracias, gracias, gracias, gracias... muchísimas gracias, es muy importante sentirse querido y yo hoy lo siento más nunca. Gracias.
Hola Mint!! como siempre decirte que te he echado de menos. Pasaba a saludar y dejarte unas letritas, un besazo y me siento muy feliz por tu vuelta, maravilloso post!!! Un besazo,
KiSS!!!
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