lunes, 7 de mayo de 2007

Se acerca la campaña electoral

Nos viene encima una avalancha. Los medios de comunicación devienen monotemáticos. El paisaje urbano se puebla de carteles, banderolas y vallas con la cara, más o menos agraciada de los candidatos. En fin, un engorro. Para mi, además supone una sobrecarga considerable de trabajo. Menos tiempo para mi y menos tiempo para compartir.

Seguramente, el primer manual de campaña electoral fue escrito en el año 64 ac por Quinto Tulio Cicerón. Su hermano Marco se presentaba a las elecciones para Cónsul en Roma y le dirigió una carta, el Commentatariolum petitionis, en el que le transmitía diferentes consejos para llevar a bien su propósito. Entre otras cosas le recomendaba "procura que toda tu campaña se lleve a cabo con un gran séquito, que sea brillante, espléndida, popular, que se caracterice por su grandeza y dignidad. Y, si de alguna manera fuera posible, que se levanten contra tus rivales los rumores de crímenes, desenfrenos y sobornos, algo que no desentonaría, realmente, con sus costumbres". Poco ha cambiado en los 2.000 años que nos distancian del escrito.

Roma definió las líneas básicas de lo que hoy conocemos por una campaña electoral. Así, la palabra candidato proviene del latín candido (blanco), pues era ese el color de la túnicas con el que los candidatos se vestían para diferenciarse del resto de romanos durante la campaña electoral y que estos los reconociesen y se acercaran para conocer sus opiniones y proyectos. La palabra campaña también proviene del latín, porque la campaña se realizaba en el Campo de Marte, que era donde también se efectuaba la votación.

Ni antes ni ahora, un candidato en campaña va solo. Ahora les llamamos el equipo electoral, los romanos que eran muy listos les llamaban ambitiosi (los ambiciosos) que aunque en su sentido original eran los que rodeaban al candidato e iban junto a él para conseguir el voto, creo que el uso en que ha derivado la palabra no desentona para nada.

Hasta ahora se tenía la impresión que las campañas electorales servían de más bien poco. No existían datos propios y se pensaba que, de acuerdo a los estudios norteamericanos, la campaña en sí -las dos semanas que dura en España- movilizaba a una mínima parte del electorado. Se hacía porque se tenía que hacer. Es como los anuncios de la Coca-Cola, no ayudan a vender un refresco más pero saben que si dejaran de hacer publicidad entonces venderían mucho menos. Pero hace poco el CEO (Centre d'Estudis d'Opinió) de la Generalitat de Catalunya (el equivalente al CIS en Cataluña), realizó un estudio en base a las últimas elecciones autonómicas y descubrió que un número importante de electores decide su voto en la última semana de campaña o incluso el mismo día de las elecciones. Visto con nueva perspectiva, la campaña vuelve a cobrar protagonismo.

El personal de una campaña es muy peculiar, por un lado están los asesores que son como los taxis libres en días de lluvia, sabemos que existen pero nadie ha visto a ninguno. Por otro los candidatos, los que ponen la cara y acostumbran a recibir las bofetadas. Finalmente el público paciente, nosotros. En próximas entregas iremos repasando el papel de cada uno de ellos en esta curiosa función que vamos a vivir los próximos días.

Finalmente, constatar que Cicerón obtuvo el voto unánime de los integrantes de las casi doscientas centúrias que votaban en Roma. Supongo que algo tuvo que ver el manual de su director de campaña.

Etiquetas Technorati:

4 Comments:

Anónimo opina...

Ya dice el refrán que no hay Quinto malo, y si además se casa con Pomponia, que debía ser prima de los Ambiciosos, apaga y vámonos...

Hace un momento, a la vuelta del curro, me he tropezado con el cartel de campaña de los socialistas: Al loro con el lema: "Haremos más".

¿¡¡Más que antes, más que el otro, más de lo mismo, más qué cosa???

Mañana me fijaré en la del PP y te cuento.

Al final, me van a tener que pagar el bótox entre todos, por hacerme gruñir. Con lo malísimo que es para la piel, por dios...

Beso, Mint madrugador.

CRISTINA opina...

Muy muy curioso todo lo que cuentas.
Siempre me ha interesado la política mucho y me he negado a eso de "buah...los políticos, todos iguales...", pero he de reconocer que cada vez me aburre más el tema, que me veo eligiendo al menos malo, que casi ninguno me parece de fíar, que no me molan...
Vaya, que prefiero leer sobre las campañas lo que tú nos cuentas de las de hace 2000 años que lo que digan los periódicos de las actuales.
Un beso, Mint.

Anónimo opina...

No creo que deje sin leer nada de lo que escribas sobre el tema. Es mucho más interesante que ver y oír a aquéllos que no paran de faltarse el respeto y no venden mucho nuevo salvo "insultos" y otras cuestiones.

Ayer me fijé en los carteles que ya están apareciendo por mi zona y ya los tenían todos "grafiteados". Pensé que la gente ya está cansada (como yo)y no hemos empezado.

Mi voto suele estar decidido antes de la campaña (para bien o para mal) porque no creo en campañas, mejor en actos y actitudes. Difícil ¿verdad?

Besos

mint opina...

Respirando Ni se te ocurra lo del bótox. En vez de enfadarte mira la campaña con humor. Imáginatelos vestidos de Gaby, Fofo y Miliky. La campaña es un circo, pero lo que depende de ella es muy importante.

Cristina Tengo que para a verte, pero ando muy pillado. De esta semana no pasa. Como dijo no se bien quien, “si no haces política te la hacen.” Puede ser aburrida, pero hay que participar. Aunque sea tapándose la nariz al ir a votar.

María Para nada difícil. El espectáculo de la política es nefasto, nos tratan como si fuéramos tontos. Pero les pagamos la nómina y ahora está en nuestra mano decidir si continúan en la empresa o no.